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Prohibir no basta: la infancia frente al poder de los algoritmos

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Más de veinte países avanzan hacia restricciones de acceso de menores a las redes sociales, mientras la experiencia australiana demuestra que prohibir no basta: la protección efectiva exige educación digital, responsabilidad de las plataformas y atención a la salud mental.

La expansión mundial de las restricciones de acceso de menores a las redes sociales confirma que la protección de la infancia ha entrado, al fin, en el centro de la agenda regulatoria. Pero también revela una peligrosa ilusión: creer que fijar una edad mínima resolverá, por sí sola, una crisis alimentada por algoritmos persuasivos, fragilidad familiar, escasa alfabetización digital y servicios insuficientes de salud mental.

Australia representa el principal laboratorio. Desde el 10 de diciembre de 2025, las plataformas sometidas a la normativa deben adoptar medidas razonables para impedir que menores de 16 años mantengan cuentas. La obligación recae sobre las empresas, no sobre los niños ni sus familias. Sin embargo, el informe oficial de marzo de 2026 reconoció que una proporción considerable de menores continuaba conservando cuentas, creando otras nuevas o superando los sistemas de comprobación de edad. El regulador abrió investigaciones sobre Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y YouTube. [esafety.gov.au], [esafety.gov.au]

La experiencia ofrece una lección incómoda. Una ley puede cerrar formalmente la puerta, pero un adolescente con identidades falsas, cuentas prestadas o herramientas de elusión encontrará ventanas. Endurecer indefinidamente los controles también puede exigir la recopilación de documentos, rasgos faciales u otros datos sensibles. Así, una política concebida para proteger la privacidad infantil podría terminar ampliando la infraestructura de vigilancia digital.

La emergencia psicológica, no obstante, es indiscutible. Un metaanálisis de 29 estudios y 80.879 participantes, publicado en JAMA Pediatrics, estimó que durante el primer año de la pandemia el 25,2 % de niños y adolescentes presentó síntomas clínicamente elevados de depresión y el 20,5 %, de ansiedad. Ambos indicadores duplicaron aproximadamente las estimaciones anteriores a la pandemia. Pero el propio estudio examinó un contexto marcado por aislamiento, cierre de escuelas, estrés familiar y reducción del contacto entre iguales. Convertir esas cifras en una demostración de que las redes sociales son la causa exclusiva sería científicamente incorrecto. [jamanetwork.com]

Las plataformas tampoco son productos neutrales. Sus sistemas de recomendación, desplazamiento infinito y recompensas intermitentes compiten por el tiempo, el sueño y la atención de usuarios que aún están desarrollando autocontrol y juicio crítico. Sin embargo, el entorno digital también proporciona aprendizaje, expresión, acompañamiento y acceso comunitario. Naciones Unidas estima que uno de cada tres usuarios de Internet es menor de 18 años y recomienda combinar regulación empresarial, privacidad por defecto, evaluación de riesgos, educación digital y participación infantil en el diseño de las soluciones. [violenceag…ren.un.org]

Por ello, el debate verdadero no es libertad contra prohibición. Es responsabilidad pública frente a un modelo de negocio que monetiza la atención. La respuesta eficaz debe imponer diseños seguros por defecto, desactivar recomendaciones invasivas, limitar notificaciones nocturnas, proporcionar controles comprensibles, facilitar denuncias y someter los algoritmos utilizados con menores a auditorías independientes. La carga principal no puede depositarse sobre padres exhaustos ni sobre niños tecnológicamente vulnerables.

Un estudio de la Universidad de Ottawa reveló que los jóvenes tienen un 104 por ciento más de probabilidades de sufrir enfermedades mentales graves que hace cincuenta años – (Imagen Ilustrativa Infobae)

Perspectivas para la República Dominicana

La República Dominicana debe evitar tanto la pasividad como la copia mecánica del modelo australiano. El estudio Kids Online República Dominicana, elaborado por  encontró que solo uno de cada cinco adolescentes podía conectarse siempre que lo necesitaba; la mitad accedía únicamente mediante un teléfono móvil y uno de cada tres consideraba que sus cuidadores conocían poco o nada de sus actividades en Internet. La realidad dominicana combina exposición digital con desigualdad de acceso y limitada mediación familiar. [unicef.org]

El país ya dispone de una base institucional. La Orden Departamental 011-2026 regula dispositivos y pantallas en centros educativos, incorpora medidas contra el ciberacoso y exige protocolos escolares de convivencia digital, protección de datos y formación para familias y docentes. Además, el CONANI ha promovido coordinación nacional frente al grooming, la sextorsión y otras violencias digitales. [presidencia.gob.do], [conani.gob.do]

El siguiente paso debe ser una política nacional evaluable, no una prohibición simbólica: salud mental escolar accesible, alfabetización mediática obligatoria, canales rápidos de denuncia, actualización legal, auditoría de plataformas y datos periódicos sobre bienestar digital infantil. Prohibir puede producir obediencia aparente; educar, acompañar y regular el diseño tecnológico puede producir protección real./

República Dominicana analiza medidas para regular el uso de teléfonos móviles a docentes
Título del editorial: Prohibir no basta: la infancia frente al poder de los algoritmos

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