
Discurso del ministro Eduardo Sanz Lovatón en ocasión de la IV Semana de la Calidad 2026, celebrada por el MICM
🏆🇩🇴 El ministro @MIC_RD, Eduardo «Yayo» @SanzLovaton, participa en la Semana de la Calidad 2026, organizada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, reafirmando que la excelencia no debe ser una aspiración ocasional, sino una cultura permanente de trabajo.
📈 La calidad fortalece las instituciones, eleva la competitividad y convierte cada proceso en una oportunidad para servir mejor y generar resultados.
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— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) October 30, 2026
En el @MIC_RD, este compromiso se traduce en resultados concretos, con cinco certificaciones ISO, avances en innovación gubernamental y una gestión enfocada en la mejora continua.
Seguimos trabajando por instituciones más eficientes y una República Dominicana más competitiva. ¡Vamos!
— Yayo (@SanzLovaton) October 29, 2026


La calidad como poder nacional: el desafío dominicano de competir en una economía fragmentada
La IV Semana de la Calidad celebrada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes no debería interpretarse como una actividad ceremonial. En un escenario internacional dominado por la rivalidad tecnológica, la reorganización de las cadenas de suministro y la competencia por inversiones, la calidad se ha convertido en infraestructura estratégica, herramienta diplomática y condición de acceso a los mercados.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
El discurso del ministro Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón coloca sobre la mesa una idea decisiva: la excelencia pública no puede depender de iniciativas aisladas ni de la voluntad temporal de una administración. Debe consolidarse como cultura institucional, sistema verificable y compromiso permanente. La IV Semana de la Calidad fue convocada precisamente alrededor de la innovación, la transformación y la mejora continua, mientras el ministerio destacó sus avances en inteligencia artificial, ciberseguridad, gestión del cambio y excelencia institucional. [vivirrd.do], [vivirrd.do]
El MICM llega a este debate con una credencial relevante. La institución informa que se convirtió en la única dependencia estatal dominicana con cinco certificaciones internacionales de gestión, relacionadas con calidad, medioambiente, prevención del soborno, cumplimiento y continuidad institucional. Más allá del reconocimiento formal, esas certificaciones representan procesos auditables, mecanismos de control y capacidad para responder ante interrupciones o riesgos operativos. [micm.gob.do]
Sin embargo, el éxito administrativo no debe medirse por la cantidad de certificados exhibidos, sino por sus efectos sobre la ciudadanía y el aparato productivo. La pregunta verdaderamente exigente es si esas normas reducen los tiempos de respuesta, simplifican trámites, fortalecen la transparencia, protegen la continuidad de los servicios y disminuyen los costes que enfrentan las empresas, especialmente las mipymes. Una certificación que no transforme la experiencia del usuario corre el riesgo de convertirse en burocracia acreditada.
Una nueva geopolítica de los estándares
La calidad ya no pertenece exclusivamente al ámbito técnico. En la economía contemporánea, quien define las normas influye sobre el comercio, la industria, la tecnología y la seguridad. Los estándares aplicables a semiconductores, inteligencia artificial, ciberseguridad, alimentos, productos farmacéuticos, emisiones y trazabilidad determinan qué bienes pueden circular, qué empresas ingresan en las cadenas globales y qué países resultan confiables para recibir inversiones.
La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial sostiene que una infraestructura nacional de calidad comprende normas, metrología, acreditación, evaluación de la conformidad y vigilancia del mercado. Su reconocimiento internacional facilita el acceso a mercados extranjeros, fortalece la competitividad industrial y protege la salud, la seguridad y el medioambiente. [hub.unido.org], [unido.org]
Ese planteamiento sitúa la calidad en el centro de la estrategia geopolítica dominicana. La República Dominicana aspira a atraer manufactura avanzada, dispositivos médicos, componentes electrónicos, servicios digitales y operaciones empresariales relocalizadas desde territorios más expuestos a tensiones comerciales. Pero el llamado nearshoring no se conquista únicamente con proximidad a Estados Unidos, estabilidad política o incentivos fiscales. Se conquista demostrando trazabilidad, seguridad jurídica, disponibilidad de talento, continuidad energética, ciberseguridad y cumplimiento de normas internacionales.
El Foro Económico Mundial, a partir de más de cien consultas con especialistas y aportaciones de más de 300 ejecutivos, advierte que las cadenas globales operan bajo una volatilidad que ya no es transitoria, sino estructural. Su recomendación consiste en desarrollar ecosistemas industriales adaptables, capacidad de producción distribuida y políticas públicas capaces de atraer manufactura preparada para el futuro. [weforum.org]
En ese contexto, las certificaciones del MICM pueden aportar confianza, pero el país necesita ampliar la cultura de calidad hacia aduanas, puertos, laboratorios, universidades, parques industriales, gobiernos locales, empresas exportadoras y proveedores de servicios públicos. La competitividad nacional depende de una cadena completa. Basta con que un solo eslabón falle para encarecer la producción, retrasar una exportación o desviar una inversión hacia otro destino.
De la certificación institucional a la transformación productiva
El Banco Mundial reconoce que la República Dominicana ha crecido con rapidez respecto al promedio latinoamericano, pero advierte que alcanzar la meta de convertirse en una economía de ingresos altos hacia 2036 exigirá mayor productividad, empleos de calidad, competencia, innovación, capital humano y eficiencia del gasto público. [worldbank.org]
La infraestructura continúa siendo parte del desafío. En su evaluación para el país, el Banco Mundial sostiene que el 78 % de los principales corredores viales presenta condiciones consideradas inseguras y que solo el 56 % de los hogares dispone de acceso a internet. Esas deficiencias afectan la conectividad empresarial, la prestación de servicios, la logística y la posibilidad de distribuir territorialmente los beneficios del crecimiento. [worldbank.org]
Por eso, la calidad debe salir de los manuales administrativos y convertirse en política de Estado. El siguiente salto exige laboratorios acreditados accesibles para las mipymes, interoperabilidad digital, reconocimiento internacional de certificaciones dominicanas, vigilancia eficaz del mercado, compras públicas orientadas a resultados y programas que ayuden a los proveedores nacionales a cumplir los requisitos de las grandes cadenas exportadoras.
También resulta indispensable medir el impacto. Cada certificación pública debería acompañarse de indicadores sobre reducción de plazos, número de trámites simplificados, satisfacción ciudadana, continuidad de los servicios, ahorro presupuestario y participación de mipymes certificadas en cadenas de valor. Sin esa evidencia, la calidad corre el peligro de ser reconocida dentro de las instituciones, pero invisible fuera de ellas.
Convertir el cumplimiento en ventaja competitiva
La IV Semana de la Calidad abre una oportunidad que el país no debería desperdiciar. El liderazgo del ministro Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón puede contribuir a trasladar la excelencia institucional hacia una visión económica más ambiciosa: convertir el cumplimiento normativo en ventaja exportadora, la digitalización en productividad y la confianza pública en capacidad para atraer inversión.
La ONUDI resume el desafío con claridad: invertir en infraestructura de calidad construye confianza, mejora la productividad y permite que las industrias respondan a las exigencias tecnológicas y comerciales del presente. [unido.org]
La República Dominicana no puede competir globalmente como una economía de bajos costes. Debe hacerlo como una plataforma confiable, innovadora, sostenible y cercana a los grandes mercados. Esa transformación comienza cuando la calidad deja de ser una semana en el calendario y se convierte en disciplina cotidiana del Estado, derecho del ciudadano y sello internacional de la producción dominicana.
El verdadero éxito no consistirá en acumular certificaciones, sino en construir un país cuya institucionalidad, industria y talento inspiren confianza antes incluso de que sus productos crucen la frontera.
Analizamos este contenido institucional desde un enfoque geopolítico centrado en los estándares, las cadenas de suministro, el nearshoring, la productividad y la confianza internacional, manteniendo una posición crítica y propositiva sobre la necesidad de medir los resultados reales de las certificaciones.















