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EDITORIAL | Petróleo a US$116,72: el Estado amortigua el golpe, pero la dependencia sigue intacta

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El alza del Brent por encima de los US$116 y del WTI sobre los US$100 dispara las alertas en la República Dominicana, importadora de gasolinas, gasoil, GLP, avtur y otros derivados ante su limitada capacidad de refinación.

El petróleo cerró su quinta jornada consecutiva de aumentos bajo una paradoja peligrosa: los cargamentos continúan circulando, pero los mercados pagan como si una interrupción mayor fuese inminente. El Brent para diciembre avanzó un 3,14 % y terminó en US$116,72 por barril, después de alcanzar US$117,45 durante la sesión. El WTI ganó un 3,82 % y cerró en US$103,27. Brent, en su nivel más alto en casi seis meses.

El encarecimiento no responde exclusivamente a una escasez física inmediata. Los volúmenes exportados por los países del Golfo durante la semana concluida el 18 de octubre volvieron a superar los niveles anteriores al conflicto. Sin embargo, persiste el riesgo de ataques contra instalaciones de producción, procesamiento, puertos y buques, lo que podría ocasionar interrupciones difíciles de resolver. Brent, en su nivel más alto en casi seis meses.

El mercado está comprando petróleo, pero también seguridad. La brecha entre el Brent y el WTI refleja que la referencia europea está más expuesta al comercio marítimo y, por tanto, a los peligros de una guerra que amenaza rutas internacionales. Mientras no exista una salida política, los precios incorporarán fletes más caros, seguros elevados y una persistente prima geopolítica.

El estrecho de Ormuz continúa siendo el centro de esa vulnerabilidad. En 2025 transitaron por esa vía unos 20 millones de barriles diarios de crudo y derivados, cerca del 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo. Apenas entre 3,5 y 5,5 millones de barriles diarios podrían desviarse mediante oleoductos. Ficha técnica del estrecho de Ormuz.

El creciente coste dominicano

La República Dominicana no consume WTI como producto final. El WTI es una referencia internacional, mientras el país utiliza gasolina, gasoil, GLP, avtur, queroseno, fueloil y otros derivados. Debido a la reducida capacidad nacional de refinación, una proporción considerable debe importarse terminada.

Por eso, el coste dominicano no depende únicamente del crudo. También incorpora refinación, disponibilidad del producto, fletes, seguros, almacenamiento, comercialización y tipo de cambio.

Para la semana del 24 al 30 de octubre, el Gobierno anunció RD$1.600,9 millones en subsidios destinados a congelar los combustibles esenciales. Con esa asignación, el desembolso acumulado durante 2026 supera los RD$42.163 millones. El Estado absorberá RD$117,81 por cada galón de gasoil regular, RD$115,36 en el óptimo, RD$34,88 en la gasolina regular y RD$5,24 en la prémium.

La gasolina prémium permanecerá en RD$358,10 por galón; la regular, en RD$317,50; el gasoil regular, en RD$270,80; el óptimo, en RD$318,10; y el GLP, en RD$135,20. En cambio, subirán el avtur, el queroseno y los dos tipos de fueloil. La tasa de cambio semanal utilizada es de RD$61,69 por dólar.

La intervención protege temporalmente el poder adquisitivo y los costes productivos. Pero subsidiar no equivale a transformar. El Gobierno debe publicar el coste fiscal, los beneficiarios y la duración prevista de cada ayuda, mientras fortalece los inventarios de seguridad, moderniza Refidomsa, mejora el transporte colectivo y acelera las energías renovables con almacenamiento.

El subsidio compra estabilidad inmediata; la diversificación energética construye seguridad duradera. La República Dominicana necesita ambas, pero no debe confundir una con la otra.

OPINIÓN |
La guerra sube el petróleo y el Estado dominicano compra tiempo
Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Las guerras lejanas no existen cuando un país importa la energía que mueve sus vehículos, sostiene sus industrias y transporta sus alimentos.

El Brent cerró en US$116,72 y llegó a tocar US$117,45. El WTI terminó en US$103,27. Son cifras que resumen el nerviosismo de un mercado dispuesto a pagar hoy por los barriles que teme perder mañana. Brent, en su nivel más alto en casi seis meses.

Lo inquietante es que el petróleo continúa circulando. Las exportaciones del Golfo han recuperado niveles anteriores al conflicto, pero esa aparente abundancia no elimina el peligro. Basta un ataque contra una refinería, un puerto, un oleoducto o un petrolero para alterar nuevamente el equilibrio.

El estrecho de Ormuz concentra cerca del 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo y dispone de alternativas limitadas. Por eso, cada amenaza militar se transforma rápidamente en mayores costes de transporte, refinación y seguros. Ficha técnica del estrecho de Ormuz.

Para República Dominicana, el análisis no debe reducirse al WTI. Nosotros no llenamos los depósitos de los vehículos con petróleo crudo. Consumimos gasolina, gasoil, GLP, avtur y otros derivados. Como nuestra capacidad de refinación es limitada, importamos una parte relevante como combustible terminado.

El Estado destinará RD$1.600,9 millones para contener los precios entre el 24 y el 30 de octubre. El acumulado de 2026 ya supera los RD$42.163 millones. Gracias a esa intervención, el gasoil regular permanecerá en RD$270,80, aunque cada galón recibirá RD$117,81 de subsidio. El óptimo se mantendrá en RD$318,10, con RD$115,36 pagados por el Estado.

Ese esfuerzo evita un impacto inmediato sobre el transporte, la producción y los alimentos. Pero también revela cuánto cuesta sostener artificialmente una estabilidad energética que el país todavía no posee.

No propongo retirar las ayudas abruptamente. Sería social y económicamente imprudente. Propongo focalizarlas mejor, proteger el transporte colectivo y productivo, transparentar su coste y evitar que automóviles de alto consumo reciban proporcionalmente la misma protección que trabajadores, pequeños productores y familias vulnerables.

El Gobierno está comprando tiempo. Debe aprovecharlo para ampliar reservas, modernizar Refidomsa, electrificar progresivamente el transporte público, mejorar la eficiencia vehicular y acelerar la generación renovable acompañada de almacenamiento.

El petróleo caro es una amenaza externa; depender indefinidamente de él es una decisión interna. Si los RD$42.163 millones sirven únicamente para congelar precios, mañana volveremos al mismo punto. Si esta crisis impulsa una política nacional de seguridad energética, el sacrificio fiscal habrá comprado algo más valioso que combustible: habrá comprado futuro.

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