
El petróleo vuelve a gobernar: reservas debilitadas, geopolítica encendida y una prueba decisiva para la economía dominicana
La nueva utilización de la Reserva Estratégica de Estados Unidos demuestra que producir petróleo no garantiza seguridad energética. La República Dominicana enfrenta el choque desde una economía dinámica, con importantes entradas de divisas y reservas internacionales suficientes, pero el crecimiento no debe confundirse con inmunidad frente a la inflación importada, los subsidios crecientes y la dependencia de los combustibles internacionales.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La autorización de Estados Unidos para entregar hasta 400.000 barriles de petróleo a la refinería de Phillips 66 en Lake Charles, Luisiana, podría parecer una operación menor dentro de un mercado que consume más de cien millones de barriles diarios. Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde una señal geopolítica de gran trascendencia: incluso la principal potencia petrolera del mundo depende de infraestructuras vulnerables, inventarios estratégicos debilitados y cadenas logísticas que pueden alterarse en cuestión de horas.
El Departamento de Energía estadounidense autorizó el 23 de octubre de 2026 un intercambio de emergencia para compensar una interrupción temporal en las entregas de crudo. La refinería de Lake Charles puede procesar aproximadamente 264.000 barriles diarios, por lo que el volumen autorizado equivale a cerca de un día y medio de su capacidad. Phillips 66 deberá devolver los barriles recibidos junto con un volumen adicional, pues se trata de un intercambio y no de una venta definitiva.
La dimensión de la operación no debe distraer del verdadero problema. Washington está empleando una reserva concebida para responder a emergencias nacionales con el objetivo de impedir que una interrupción localizada afecte la fabricación regional de combustibles.
La decisión confirma una realidad frecuentemente ignorada: la seguridad energética no depende únicamente de cuánto petróleo se extrae. También depende de dónde está almacenado, cómo se transporta, qué refinerías pueden procesarlo, cuánto cuestan los seguros y qué rutas marítimas permanecen disponibles.
Una reserva estratégica con menos margen de maniobra
La Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense se encontraba en 282,7 millones de barriles durante la semana finalizada el 16 de octubre. En ese periodo salieron otros 300.000 barriles para apoyar los inventarios comerciales, mientras las existencias de crudo venían registrando descensos significativos. El American Petroleum Institute calculó una reducción de 4,93 millones de barriles durante esa semana, después de una caída de 11,12 millones en la anterior.
El problema no es solamente contable. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos advirtió en su informe Energy Security: Congress and DOE Need a Unified Plan to Align Priorities and Investments for the Strategic Petroleum Reserve que la capacidad operativa de la reserva afronta riesgos vinculados con infraestructuras envejecidas, mantenimiento aplazado y ausencia de un plan estratégico unificado.
La GAO señaló que desde 1985 se habían liberado más de 500 millones de barriles y que casi el 70 % de todas las salidas registradas hasta 2025 ocurrió entre 2014 y 2025. También concluyó que las inversiones no avanzaban al ritmo requerido para modernizar las instalaciones y garantizar su capacidad futura de recepción y extracción.
Una reserva de emergencia no vale únicamente por la cantidad de barriles registrados en sus inventarios. Su utilidad también depende de la capacidad real para bombear, procesar y distribuir el crudo en medio de una crisis simultánea de gran escala.
Convertirla en una válvula recurrente para responder a presiones de precios, fenómenos meteorológicos o interrupciones regionales puede ofrecer alivio inmediato, pero reduce la flexibilidad frente a contingencias mayores.
La reserva estratégica no es un pozo infinito. Es un seguro nacional, y todo seguro pierde capacidad protectora cuando se utiliza frecuentemente sin reposición suficiente, mantenimiento adecuado y planificación de largo plazo.
El coste del miedo ya está incorporado al barril
El Brent se situó el 23 de octubre alrededor de 116,72 dólares por barril, con un aumento mensual superior al 14 %, mientras el WTI alcanzó aproximadamente 103,27 dólares y acumuló un incremento mensual semejante.
La escalada no responde a una única causa. Convergen interrupciones en Oriente Medio, amenazas contra instalaciones energéticas, encarecimiento de los seguros marítimos, mayores costes de transporte, problemas de refinación y reducción de inventarios.
La Agencia Internacional de la Energía informó en Oil Market Report, October 2026 que los inventarios mundiales observados descendieron en 10 millones de barriles durante septiembre, mientras las existencias terrestres disminuyeron en 113 millones. Los inventarios globales se situaban 509 millones de barriles por debajo del nivel de finales de febrero.
El organismo también señaló que las exportaciones mundiales de diésel fueron 700.000 barriles diarios inferiores a las de un año antes, principalmente por pérdidas de suministro procedentes de Rusia y Oriente Medio. Asimismo, proyectó que la actividad mundial de refinación caería hasta un promedio de 81,7 millones de barriles diarios durante 2026.
Estos datos describen un mercado sometido a una paradoja peligrosa: la demanda puede debilitarse y, al mismo tiempo, los precios mantenerse elevados. Esto ocurre cuando la pérdida de oferta, la reducción de inventarios y el encarecimiento logístico avanzan más rápidamente que la contracción del consumo.
En otras palabras, el mundo puede consumir menos petróleo y aun así pagar más por él.
La divergencia entre la OPEP y la Agencia Internacional de la Energía
El mercado se vuelve todavía más incierto cuando sus principales instituciones presentan perspectivas diferentes.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo proyectó en octubre un crecimiento de la demanda mundial de unos 200.000 barriles diarios en 2026 y de aproximadamente 2,6 millones diarios en 2027. También calculó que la cesta de referencia de la OPEP había aumentado 24,15 dólares durante septiembre, hasta promediar 110,59 dólares por barril.
Mientras la Agencia Internacional de la Energía pronostica una contracción anual de la demanda, la OPEP todavía anticipa un crecimiento limitado.
Esta divergencia no representa un simple desacuerdo metodológico. Refleja la profundidad de la incertidumbre internacional. Si la demanda termina siendo más débil de lo esperado, los precios podrían moderarse cuando se recuperen las rutas y la producción. Si las interrupciones persisten, la destrucción de demanda no será suficiente para compensar la escasez física y logística.
La cotización actual no representa solamente el petróleo disponible. Incorpora una prima por guerra, inseguridad marítima, incertidumbre diplomática y posibilidades de nuevas interrupciones.
La refinación es el nuevo frente crítico
Durante décadas, el debate energético estuvo dominado por la extracción. Hoy el cuello de botella puede aparecer después de que el crudo sale del subsuelo.
Una economía puede disponer de petróleo y, sin embargo, enfrentar dificultades para obtener diésel, gasolina, combustible de aviación o productos petroquímicos. No todos los crudos poseen la misma composición, ni todas las refinerías pueden procesar cualquier variedad.
Las instalaciones de refinación necesitan mantenimiento, electricidad, agua industrial, personal especializado, oleoductos funcionales y acceso marítimo. Una alteración en cualquiera de estos componentes puede traducirse inmediatamente en menores volúmenes de combustibles terminados.
Por eso el intercambio destinado a Lake Charles es tan revelador. El objetivo no fue modificar el equilibrio mundial, sino mantener operativa una instalación que abastece de combustibles a Luisiana y mercados cercanos.
La economía mundial está redescubriendo que la abundancia geológica no equivale a seguridad operativa.
Del choque petrolero al riesgo de estanflación
El Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento mundial del 3,0 % para 2026 y del 3,4 % para 2027, pero advirtió que el choque provocado por la guerra estaba afectando especialmente a los importadores de energía y a las economías vulnerables. El organismo señaló también que el proceso mundial de desinflación se había detenido y recomendó preservar la estabilidad de precios, reconstruir el espacio fiscal y fortalecer la capacidad de adaptación.
El choque petrolero actúa simultáneamente sobre diversas variables. Eleva el coste del transporte y de la electricidad, encarece los alimentos, reduce el ingreso disponible de los hogares, disminuye los márgenes empresariales, presiona las monedas de los países importadores y obliga a los bancos centrales a conservar políticas monetarias prudentes.
La amenaza consiste en una combinación de inflación persistente y crecimiento debilitado. No es necesario que el mundo entre formalmente en estanflación para que millones de personas experimenten sus efectos.
Un estudio del Fondo Monetario Internacional sobre las respuestas al choque energético de 2026 encontró que los países con mayores niveles de deuda disponen de menos capacidad para proteger a toda la economía mediante medidas fiscales. La investigación destacó que la focalización y temporalidad de las ayudas dependen de la capacidad institucional, de la inflación y del ciclo político.
La conclusión resulta aplicable a las economías importadoras: subsidiar indiscriminadamente puede contener el malestar social y la inflación durante cierto tiempo, pero desplaza el coste hacia el déficit, la deuda o los contribuyentes futuros.
República Dominicana: crecimiento robusto frente a vulnerabilidades persistentes
La República Dominicana afronta este escenario desde una posición macroeconómica más resistente que numerosas economías importadoras de energía. Los datos presentados por el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, con motivo del 79.º aniversario de la institución, confirman una aceleración de la actividad durante el tercer trimestre.
El índice mensual de actividad económica aumentó un 5,6 % interanual en septiembre, mientras el crecimiento acumulado entre enero y septiembre alcanzó el 4,6 %. El Banco Central proyecta una expansión aproximada del 4,5 % para el cierre de 2026, una de las tasas más elevadas de América Latina.
Es una señal importante de resiliencia. Pero resiliencia no significa invulnerabilidad.
El crecimiento estuvo apoyado en sectores con desempeños relevantes: la construcción aumentó un 8,2 %; los servicios financieros, un 7,8 %; hoteles, bares y restaurantes, un 5,6 %; explotación de minas y canteras, un 5,2 %; manufactura local, un 3,4 %; y zonas francas, un 2,8 %.
La composición del crecimiento revela una economía con múltiples motores. La construcción refleja dinamismo de la inversión interna; el turismo y las zonas francas aportan divisas; la manufactura amplía la base productiva, y los servicios financieros acompañan el consumo y la inversión.
Sin embargo, varios de estos sectores son intensivos en energía, transporte o logística. La construcción depende de materiales transportados y procesos industriales; las zonas francas requieren electricidad competitiva y transporte eficiente; el turismo depende del coste de la aviación; y la manufactura absorbe directamente las variaciones del combustible y la electricidad.
El crecimiento puede, por tanto, aumentar la demanda energética al mismo tiempo que mejora la capacidad de absorción del choque.
Inflación moderada, pero todavía bajo presión
La inflación interanual dominicana descendió al 5,12 % en septiembre, después de alcanzar un máximo del 5,67 % en junio. No obstante, todavía se encontraba ligeramente por encima del límite superior del rango objetivo del Banco Central, fijado en el 4,0 % ± 1,0 %.
La inflación subyacente se situó en el 4,61 %, dentro del rango meta, mientras las expectativas de inflación de medio plazo permanecieron próximas al 4 %. El Banco Central aumentó en septiembre su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta el 5,50 %, con la finalidad anunciada de preservar el anclaje de expectativas y evitar efectos de segunda vuelta sobre los precios.
Esta diferencia entre inflación general y subyacente resulta relevante. Sugiere que una parte importante de la presión procede de componentes externos y volátiles, especialmente energía y alimentos, más que de un recalentamiento generalizado de la demanda interna.
Pero el riesgo no debe subestimarse. Si el petróleo permanece por encima de los 100 dólares, el aumento puede trasladarse paulatinamente a los costes empresariales, el transporte de mercancías, los alimentos y los servicios. Una inflación inicialmente importada puede convertirse en persistente si las empresas reajustan precios y los trabajadores reclaman compensaciones salariales permanentes.
La política monetaria afronta entonces una tarea compleja: contener las expectativas sin detener una economía que todavía necesita crédito, inversión y creación de empleo.
Crédito productivo y estabilidad financiera
El crédito privado en moneda nacional aumentó alrededor de un 7,4 % interanual al cierre de septiembre, impulsado principalmente por el financiamiento de la construcción, la manufactura y el comercio.
Este avance indica que el sistema financiero continúa apoyando la actividad productiva, pese al endurecimiento prudencial de la política monetaria.
A septiembre, los activos del sistema financiero alcanzaron RD$4,6 billones, con un crecimiento interanual del 10,7 %, mientras el patrimonio aumentó un 14,4 %. La morosidad se situó en el 1,5 %, por debajo del 1,9 % registrado un año antes, y la solvencia regulatoria alcanzó el 18,9 % en mayo, frente a un mínimo requerido del 10 %, según las cifras presentadas por el gobernador.
Estos indicadores representan un colchón relevante ante un entorno internacional adverso. No obstante, un choque energético prolongado podría deteriorar los márgenes de empresas intensivas en transporte y electricidad, elevando posteriormente sus necesidades de financiación.
La estabilidad financiera debe analizarse no solo a partir de la situación actual de los bancos, sino también de la capacidad futura de las empresas y los hogares para absorber costes energéticos superiores.
El sector externo: la principal línea defensiva
La mayor fortaleza dominicana frente al choque petrolero se encuentra en su capacidad para generar divisas.
Las exportaciones totales ascendieron aproximadamente a US$13.200 millones entre enero y septiembre. Tanto las exportaciones nacionales como las correspondientes a zonas francas superaron los US$6.500 millones. Durante el mismo periodo, los ingresos por turismo alcanzaron unos US$9.700 millones y las remesas sobrepasaron los US$9.400 millones.
La inversión extranjera directa llegó a unos US$4.500 millones en los primeros nueve meses, concentrada principalmente en energía, turismo y bienes raíces.
Estos flujos contribuyeron a que las reservas internacionales superaran los US$15.200 millones al cierre de septiembre, equivalentes, según el Banco Central, a aproximadamente el 10,5 % del PIB y 5,4 meses de importaciones.
La magnitud de las reservas proporciona capacidad para afrontar episodios de volatilidad cambiaria y financiera. Pero no convierte en inocuo el aumento del petróleo. Una factura energética mayor absorbe más divisas y reduce el margen disponible para importar maquinaria, materias primas, medicamentos, alimentos y tecnologías productivas.
La apreciación del peso dominicano registrada hasta septiembre amortigua el encarecimiento del petróleo denominado en dólares, pero esa defensa puede debilitarse si el choque energético se prolonga y eleva persistentemente la demanda de moneda extranjera.
La verdadera protección externa del país no procede únicamente de las reservas. También surge de la diversificación de sus ingresos: turismo, remesas, exportaciones, zonas francas e inversión extranjera directa.
US$50.700 millones en divisas: fortaleza con responsabilidades
Para el cierre de 2026, el Banco Central proyecta que la economía generará aproximadamente US$50.700 millones en divisas. La estimación incluye remesas cercanas a US$12.600 millones, exportaciones totales superiores a US$17.200 millones, ingresos turísticos de unos US$12.200 millones e inversión extranjera directa estimada en US$5.300 millones.
De acuerdo con la proyección oficial, la inversión extranjera directa cubriría aproximadamente cuatro veces el déficit de cuenta corriente, estimado en torno al 1 % del PIB.
Esta capacidad de generación de divisas permite afirmar que la República Dominicana no afronta el choque desde una posición de debilidad externa inmediata.
Sin embargo, precisamente por disponer de esa fortaleza, el país debe evitar utilizarla solamente para financiar una dependencia energética creciente. Las divisas generadas por el turismo, las exportaciones y la diáspora deben servir también para modernizar el transporte, ampliar las energías renovables, mejorar las redes eléctricas y reducir la intensidad energética de la producción.
Una economía que genera más de US$50.000 millones anuales en divisas no debería limitarse a pagar una factura energética cada vez más costosa. Debería invertir una parte de esa capacidad en disminuir estructuralmente la factura futura.
Empleo, pobreza e informalidad: la dimensión social del petróleo
La ocupación alcanzó 5.271.005 trabajadores durante el segundo trimestre de 2026, con un aumento interanual del 2,9 %, equivalente a unos 147.000 nuevos puestos de trabajo en doce meses. La tasa de desocupación abierta se situó en el 5,3 %.
La pobreza monetaria descendió al 13,75 % durante el segundo trimestre, una reducción de 2,9 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025.
Estos avances sociales pueden verse amenazados si el encarecimiento de la energía erosiona los ingresos reales. Una familia puede conservar el empleo y, al mismo tiempo, perder bienestar si aumentan el transporte, los alimentos, la electricidad y los servicios básicos.
Además, la informalidad laboral se situó en el 53,8 %. Esto significa que más de la mitad de las personas ocupadas permanece en actividades con menor protección social y, frecuentemente, menor capacidad para negociar ajustes salariales.
El petróleo caro no golpea a todos por igual. Los hogares de menores ingresos dedican una proporción superior de sus recursos al transporte, la alimentación y la energía. Por eso la respuesta gubernamental debe proteger a los sectores vulnerables sin subvencionar indiscriminadamente el consumo de quienes poseen mayor capacidad económica.
El dilema de los subsidios
La contención de los precios internos de los combustibles puede resultar necesaria para evitar una transmisión abrupta hacia la inflación, el transporte y la producción. Sin embargo, los subsidios generalizados generan problemas de eficiencia, equidad y sostenibilidad fiscal.
Benefician simultáneamente al transporte público y a vehículos privados de alto consumo. Además, pueden desplazar recursos destinados a educación, salud, seguridad, agua, infraestructura o programas sociales.
La solución no consiste en eliminar bruscamente la protección, sino en rediseñarla.
Los subsidios deben concentrarse en el transporte público colectivo, la producción agropecuaria, la distribución de alimentos, las mipymes vulnerables al coste energético, los hogares de bajos ingresos y las actividades productivas estratégicas, con el propósito de proteger a los sectores más expuestos sin comprometer innecesariamente la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Un subsidio focalizado protege mejor y cuesta menos. También permite establecer vencimientos, criterios de elegibilidad y evaluaciones periódicas.
La matriz eléctrica sigue expuesta
Aunque la República Dominicana ha diversificado su matriz, los combustibles fósiles representaron aproximadamente el 76,16 % de la generación eléctrica en 2025. El carbón aportó un 29,04 %; el gas natural, un 26,75 %; y otros combustibles fósiles, un 20,36 %. Las fuentes no fósiles representaron el 23,84 %.
La diversificación entre carbón, gas natural y derivados del petróleo reduce la exposición a un solo combustible, pero no elimina la dependencia internacional. Todos están sometidos a precios externos, fletes, seguros, contratos y disponibilidad portuaria.
El plan energético dominicano debe descansar simultáneamente en cuatro pilares esenciales: una generación diversificada, suficiente capacidad de almacenamiento energético, sistemas robustos de transmisión y distribución, y una mayor eficiencia en el consumo, con el propósito de garantizar un suministro más seguro, competitivo y sostenible.
La Comisión Nacional de Energía proyecta que la demanda eléctrica podría duplicarse hacia 2038, lo que exige ampliar la generación, las redes, las renovables y el almacenamiento.
Instalar capacidad solar y eólica sin reforzar las redes y el almacenamiento puede trasladar el problema en lugar de resolverlo. La transición no consiste únicamente en producir electricidad limpia, sino en garantizar que esté disponible cuando la economía la necesite.
El déficit cuasifiscal y la importancia del espacio financiero
El Banco Central informó que su déficit cuasifiscal se redujo desde el 1,4 % del PIB en 2020 hasta el 0,5 % en 2025, el porcentaje más bajo desde la crisis financiera de 2003.
Esta reducción fortalece la credibilidad institucional y disminuye una vulnerabilidad histórica. También demuestra que la disciplina financiera produce resultados acumulativos.
Pero el choque energético recuerda que el espacio fiscal y monetario debe preservarse. Si el Estado consume su margen financiero en subsidios amplios y permanentes, dispondrá de menos recursos para responder ante fenómenos climáticos, desaceleraciones económicas, necesidades sociales o nuevas disrupciones internacionales.
La estabilidad macroeconómica no es una medalla que se recibe una sola vez. Es una capacidad que debe reconstruirse continuamente.
Una agenda dominicana de ocho decisiones
La República Dominicana debería convertir la crisis petrolera internacional en una agenda nacional de transformación:
Focalizar los subsidios, protegiendo prioritariamente el transporte colectivo, la producción agropecuaria, las mipymes y los hogares vulnerables.
Fortalecer las reservas operativas de combustibles, con información verificable, auditorías y protocolos claros para emergencias.
Evaluar mecanismos de cobertura financiera, con límites, transparencia y supervisión profesional, para reducir la exposición presupuestaria ante variaciones extremas.
Acelerar las energías renovables y el almacenamiento, acompañados de inversiones en transmisión, distribución y estabilidad de la red.
Diversificar proveedores, terminales y contratos, reduciendo la dependencia de rutas o mercados específicos.
Impulsar la eficiencia energética, mediante normas de construcción, renovación de equipos, reducción de pérdidas y modernización industrial.
Reformar el transporte, priorizando movilidad colectiva, logística de carga, electrificación de flotas intensivas y reducción de la congestión urbana.
Vincular la inversión extranjera a la transformación energética, aprovechando los flujos de capital hacia energía, turismo e infraestructuras para construir resiliencia productiva.
Conclusión: crecer no basta, hay que blindar el crecimiento
Los resultados presentados por Héctor Valdez Albizu demuestran que la economía dominicana conserva dinamismo: creció un 5,6 % interanual en septiembre, acumuló una expansión del 4,6 % durante los primeros nueve meses y mantiene una previsión aproximada del 4,5 % para el conjunto de 2026.
También dispone de importantes entradas de divisas, inversión extranjera, reservas internacionales y un sistema financiero con indicadores de solvencia y morosidad favorables.
Pero sería un grave error interpretar estos resultados como una licencia para posponer la reforma energética.
El petróleo caro amenaza precisamente los sectores que sostienen el crecimiento: turismo, construcción, manufactura, comercio, transporte y zonas francas. También puede erosionar el empleo, la reducción de la pobreza y el poder adquisitivo alcanzado durante los últimos años.
La República Dominicana posee hoy mejores defensas que en crisis energéticas anteriores. Tiene más fuentes de divisas, una matriz eléctrica más diversificada, mayor capacidad institucional y mejores instrumentos de política monetaria. Sin embargo, no dispone de una protección ilimitada.
La nueva utilización de la Reserva Estratégica estadounidense ofrece una lección que Santo Domingo no puede ignorar: si Estados Unidos, siendo uno de los principales productores mundiales, necesita recurrir a sus reservas para resolver una interrupción localizada, una economía importadora debe actuar con todavía mayor previsión.
La fortaleza macroeconómica debe utilizarse para financiar resiliencia, no para normalizar la dependencia.
La peor respuesta sería celebrar el crecimiento mientras se ignora el coste energético que puede debilitarlo. La segunda peor sería sostener indefinidamente subsidios generales sin transformar la matriz eléctrica, el transporte y la infraestructura.
La política audaz consiste en proteger el presente sin comprometer el futuro.
El petróleo vuelve a gobernar porque la economía mundial continúa dependiendo de rutas frágiles, refinerías concentradas y decisiones geopolíticas imprevisibles. La República Dominicana todavía dispone de tiempo, divisas y capacidad institucional para reducir esa vulnerabilidad.
Pero el crecimiento por sí solo no la protegerá. Hay que convertirlo en seguridad energética, productividad y soberanía económica.
Fuentes de referencia
Banco Central de la República Dominicana. (2026, 23 de octubre). Valdez Albizu anunció que la economía dominicana creció 5,6 % interanual en septiembre de 2026. Consultar publicación oficial del BCRD. [Banco Cent…Dominicana]
Pascual, K. (2026, 24 de octubre). Fuerte crecimiento de 5,6 % de la economía en septiembre. Hoy. Consultar artículo de Hoy.
La Nación Dominicana. (2026, 23 de octubre). Economía dominicana creció un 4,6 % entre enero y septiembre de 2026, según datos presentados por el gobernador del Banco Central. Consultar artículo de La Nación Dominicana.
International Energy Agency. (2026, 14 de octubre). Oil market report: October 2026. Consultar informe de la Agencia Internacional de la Energía.
Organization of the Petroleum Exporting Countries. (2026, octubre). Monthly oil market report: October 2026. Consultar informe mensual de la OPEP.
International Monetary Fund. (2026, julio). World economic outlook update: Global economy in crosscurrents of war and technology. Consultar actualización de las perspectivas económicas mundiales.
Atashbar, T., Cheng, Y., Indraccolo, L., Mandel, J., Munoz-Zegarra, T., Oshima, A., Rahman, N., Rodríguez, S. L., Sakha, S., Ungerer, C., & Zdzienicka, A. (2026). What drives policy responses to the 2026 energy shock? First evidence from the IMF Global Policy Tracker (IMF Working Paper No. 2026/206). International Monetary Fund. Consultar documento de trabajo del FMI.
U.S. Government Accountability Office. (2026, mayo). Energy security: Congress and DOE need a unified plan to align priorities and investments for the Strategic Petroleum Reserve (GAO-26-106918). Consultar informe de la GAO.
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El petróleo vuelve a gobernar: reservas debilitadas, geopolítica encendida y una prueba decisiva para la economía dominicana
La nueva utilización de la Reserva Estratégica de Estados Unidos demuestra que producir petróleo no garantiza seguridad energética. La República Dominicana afronta el choque desde una economía dinámica, con importantes entradas de divisas y reservas internacionales suficientes, pero el crecimiento no debe confundirse con inmunidad frente a la inflación importada, los subsidios crecientes y la dependencia de los combustibles internacionales.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La autorización de Estados Unidos para entregar hasta 400.000 barriles de petróleo a la refinería de Phillips 66 en Lake Charles, Luisiana, podría parecer una operación menor dentro de un mercado que consume más de cien millones de barriles diarios. Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde una señal geopolítica de gran trascendencia: incluso la principal potencia petrolera del mundo depende de infraestructuras vulnerables, inventarios estratégicos debilitados y cadenas logísticas que pueden alterarse en cuestión de horas.
El Departamento de Energía estadounidense autorizó el 23 de octubre de 2026 un intercambio de emergencia para compensar una interrupción temporal en las entregas de crudo. La refinería de Lake Charles puede procesar aproximadamente 264.000 barriles diarios, por lo que el volumen autorizado equivale a cerca de un día y medio de su capacidad. Phillips 66 deberá devolver los barriles recibidos junto con un volumen adicional, pues se trata de un intercambio y no de una venta definitiva.¹ [reuters.com], [prodadmin….online.com]
La dimensión de la operación no debe distraer del verdadero problema. Washington está empleando una reserva concebida para afrontar emergencias nacionales con el objetivo de impedir que una interrupción localizada afecte la fabricación regional de combustibles.
La decisión confirma una realidad frecuentemente ignorada: la seguridad energética no depende únicamente de cuánto petróleo se extrae. También depende de dónde está almacenado, cómo se transporta, qué refinerías pueden procesarlo, cuánto cuestan los seguros y qué rutas marítimas permanecen disponibles.
Una reserva estratégica con menos margen de maniobra
La Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense se encontraba en 282,7 millones de barriles durante la semana finalizada el 16 de octubre. En ese periodo salieron otros 300.000 barriles para apoyar los inventarios comerciales, mientras las existencias de crudo venían registrando descensos significativos. El American Petroleum Institute calculó una reducción de 4,93 millones de barriles durante esa semana, después de una caída de 11,12 millones en la anterior.² [oilprice.com]
El problema no es solamente contable. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos advirtió en su informe Energy Security: Congress and DOE Need a Unified Plan to Align Priorities and Investments for the Strategic Petroleum Reserve que la capacidad operativa de la reserva afronta riesgos relacionados con infraestructuras envejecidas, mantenimiento aplazado y ausencia de un plan estratégico unificado.
La GAO determinó que desde 1985 se habían liberado más de 500 millones de barriles y que casi el 70 % de todas las salidas registradas hasta 2025 ocurrió entre 2014 y 2025. También concluyó que las inversiones no avanzaban al ritmo requerido para atender las necesidades de una reserva envejecida y garantizar su capacidad futura de recepción y extracción.³ [gao.gov]
Una reserva de emergencia no vale únicamente por la cantidad de barriles registrados en sus inventarios. Su utilidad depende también de la capacidad real para bombear, procesar y distribuir el crudo durante una crisis simultánea de gran escala.
Convertirla en una válvula recurrente para responder a presiones sobre los precios, fenómenos meteorológicos o interrupciones regionales puede generar alivio inmediato, pero reduce la flexibilidad disponible frente a contingencias mayores.
La reserva estratégica no es un pozo infinito. Es un seguro nacional, y todo seguro pierde capacidad protectora cuando se utiliza frecuentemente sin reposición suficiente, mantenimiento adecuado y planificación de largo plazo.
El coste del miedo ya está incorporado al barril
El Brent se situó el 23 de octubre alrededor de 116,72 dólares por barril, con un aumento mensual superior al 14 %, mientras el WTI alcanzó aproximadamente 103,27 dólares y acumuló un incremento mensual semejante.⁴ [oilprice.com], [oilprice.com]
La escalada no responde a una causa única. Convergen las interrupciones en Oriente Medio, las amenazas contra instalaciones energéticas, el encarecimiento de los seguros marítimos, los mayores costes de transporte, los problemas de refinación y la reducción de inventarios.
La Agencia Internacional de la Energía informó en Oil Market Report: October 2026 que los inventarios mundiales observados descendieron en 10 millones de barriles durante septiembre, mientras las existencias terrestres disminuyeron en 113 millones. Los inventarios globales se situaron 509 millones de barriles por debajo del nivel de finales de febrero.
El organismo también señaló que las exportaciones mundiales de diésel fueron 700.000 barriles diarios inferiores a las de un año antes, principalmente por las pérdidas de suministro procedentes de Rusia y Oriente Medio. Asimismo, proyectó que la actividad mundial de refinación caería hasta un promedio de 81,7 millones de barriles diarios durante 2026.⁵ [iea.org]
Estos datos describen un mercado sometido a una paradoja peligrosa: la demanda puede debilitarse y, al mismo tiempo, los precios mantenerse elevados. Esto ocurre cuando la pérdida de oferta, la reducción de inventarios y el encarecimiento logístico avanzan más rápidamente que la contracción del consumo.
En otras palabras, el mundo puede consumir menos petróleo y aun así pagar más por él.
La divergencia entre la OPEP y la Agencia Internacional de la Energía
El mercado se vuelve todavía más incierto cuando sus principales instituciones presentan perspectivas diferentes.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo proyectó en octubre un crecimiento de la demanda mundial de unos 200.000 barriles diarios en 2026 y de aproximadamente 2,6 millones diarios en 2027. También calculó que la cesta de referencia de la OPEP aumentó 24,15 dólares durante septiembre, hasta alcanzar un promedio de 110,59 dólares por barril.⁶ [publicatio…s.opec.org]
Mientras la Agencia Internacional de la Energía pronostica una contracción anual de la demanda, la OPEP todavía anticipa un crecimiento limitado. [iea.org], [publicatio…s.opec.org]
Esta divergencia no representa un simple desacuerdo metodológico. Refleja la profundidad de la incertidumbre internacional. Si la demanda termina siendo más débil de lo esperado, los precios podrían moderarse cuando se recuperen las rutas y la producción. Si las interrupciones persisten, la destrucción de demanda no será suficiente para compensar la escasez física y logística.
La cotización actual no representa solamente el petróleo disponible. Incorpora una prima por guerra, inseguridad marítima, incertidumbre diplomática y posibilidades de nuevas interrupciones.
La refinación es el nuevo frente crítico
Durante décadas, el debate energético estuvo dominado por la extracción. Hoy el cuello de botella puede aparecer después de que el crudo sale del subsuelo.
Una economía puede disponer de petróleo y, sin embargo, afrontar dificultades para obtener diésel, gasolina, combustible de aviación o productos petroquímicos. No todos los crudos poseen la misma composición, ni todas las refinerías pueden procesar cualquier variedad.
Las instalaciones de refinación necesitan mantenimiento, electricidad, agua industrial, personal especializado, oleoductos funcionales y acceso marítimo. Una alteración en cualquiera de estos componentes puede traducirse inmediatamente en menores volúmenes de combustibles terminados.
Por eso el intercambio destinado a Lake Charles es tan revelador. El objetivo no fue modificar el equilibrio mundial del petróleo, sino mantener operativa una instalación que abastece de combustibles a Luisiana y a los mercados circundantes.⁷ [reuters.com], [bigenergynews.com]
La economía mundial está redescubriendo que la abundancia geológica no equivale a seguridad operativa.
Del choque petrolero al riesgo de estanflación
El Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento mundial del 3,0 % para 2026 y del 3,4 % para 2027, pero advirtió que el choque provocado por la guerra estaba afectando especialmente a los importadores de energía y a las economías vulnerables. El organismo señaló también que el proceso mundial de desinflación se había detenido y recomendó preservar la estabilidad de precios, reconstruir el espacio fiscal y fortalecer la capacidad de adaptación.⁸ [imf.org]
El choque petrolero actúa simultáneamente sobre diversas variables. Eleva el coste del transporte y de la electricidad, encarece los alimentos, reduce el ingreso disponible de los hogares, disminuye los márgenes empresariales, presiona las monedas de los países importadores y obliga a los bancos centrales a mantener políticas monetarias prudentes.
La amenaza consiste en una combinación de inflación persistente y crecimiento debilitado. No es necesario que el mundo entre formalmente en estanflación para que millones de personas experimenten sus efectos.
Un estudio del Fondo Monetario Internacional sobre las respuestas adoptadas ante el choque energético de 2026 encontró que los países con mayores niveles de deuda disponen de menos capacidad para proteger a toda la economía mediante medidas fiscales. La investigación destacó que la focalización y la temporalidad de las ayudas dependen de la capacidad institucional, la inflación y el ciclo político.⁹ [imf.org]
La conclusión resulta directamente aplicable a las economías importadoras: subsidiar indiscriminadamente puede contener el malestar social y la inflación durante cierto tiempo, pero desplaza el coste hacia el déficit, la deuda o los contribuyentes futuros.
República Dominicana: crecimiento robusto frente a vulnerabilidades persistentes
La República Dominicana afronta este escenario desde una posición macroeconómica más resistente que numerosas economías importadoras de energía. Los datos presentados por el gobernador del Banco Central de la República Dominicana, Héctor Valdez Albizu, con motivo del 79.º aniversario de la institución, confirman una aceleración de la actividad durante el tercer trimestre.
El índice mensual de actividad económica aumentó un 5,6 % interanual en septiembre, mientras el crecimiento acumulado entre enero y septiembre alcanzó el 4,6 %. El Banco Central proyecta una expansión aproximada del 4,5 % para el cierre de 2026, una de las tasas más elevadas de América Latina.¹⁰ [bancentral.gov.do], [hoy.com.do], [lanaciondo…nicana.com]
Es una señal importante de resiliencia. Pero resiliencia no significa invulnerabilidad.
El crecimiento estuvo apoyado en sectores con desempeños relevantes: la construcción aumentó un 8,2 %; los servicios financieros, un 7,8 %; hoteles, bares y restaurantes, un 5,6 %; explotación de minas y canteras, un 5,2 %; manufactura local, un 3,4 %; y zonas francas, un 2,8 %.¹¹ [hoy.com.do], [lanaciondo…nicana.com]
La composición del crecimiento revela una economía con múltiples motores. La construcción refleja dinamismo de la inversión interna; el turismo y las zonas francas aportan divisas; la manufactura amplía la base productiva; y los servicios financieros acompañan el consumo y la inversión.
Sin embargo, varios de estos sectores son intensivos en energía, transporte o logística. La construcción depende de materiales transportados y procesos industriales; las zonas francas requieren electricidad competitiva y transporte eficiente; el turismo depende del coste de la aviación; y la manufactura absorbe directamente las variaciones de los combustibles y de la electricidad.
El crecimiento puede, por tanto, aumentar la demanda energética al mismo tiempo que mejora la capacidad de absorción del choque.
Inflación moderada, pero todavía bajo presión
La inflación interanual dominicana descendió al 5,12 % en septiembre, después de alcanzar un máximo del 5,67 % en junio. No obstante, todavía se encontraba ligeramente por encima del límite superior del rango objetivo del Banco Central, fijado en el 4,0 % ± 1,0 %.
La inflación subyacente se situó en el 4,61 %, dentro del rango meta, mientras las expectativas de inflación de medio plazo permanecieron próximas al 4 %. El Banco Central aumentó en septiembre su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta el 5,50 %, con la finalidad anunciada de preservar el anclaje de las expectativas y evitar efectos de segunda vuelta sobre los precios.¹² [deultimominuto.com], [miradard.com], [lanaciondo…nicana.com]
Esta diferencia entre inflación general y subyacente resulta relevante. Sugiere que una fracción importante de la presión procede de componentes externos y volátiles, especialmente la energía y los alimentos, más que de un recalentamiento generalizado de la demanda interna.
Pero el riesgo no debe subestimarse. Si el petróleo permanece por encima de los 100 dólares, el aumento puede trasladarse paulatinamente a los costes empresariales, el transporte de mercancías, los alimentos y los servicios. Una inflación inicialmente importada puede convertirse en persistente si las empresas reajustan precios y los trabajadores reclaman compensaciones salariales permanentes.
La política monetaria afronta entonces una tarea compleja: contener las expectativas sin detener una economía que todavía necesita crédito, inversión y creación de empleo.
Crédito productivo y estabilidad financiera
El crédito privado en moneda nacional aumentó alrededor de un 7,4 % interanual al cierre de septiembre, impulsado principalmente por el financiamiento de la construcción, la manufactura y el comercio.¹³ [deultimominuto.com], [miradard.com]
Este avance indica que el sistema financiero continúa apoyando la actividad productiva, pese al ajuste prudencial de la política monetaria.
A septiembre, los activos del sistema financiero alcanzaron RD$4,6 billones, con un crecimiento interanual del 10,7 %, mientras el patrimonio aumentó un 14,4 %. La morosidad se situó en el 1,5 %, por debajo del 1,9 % registrado un año antes, y la solvencia regulatoria alcanzó el 18,9 % en mayo, frente a un mínimo requerido del 10 %, según las cifras presentadas por el gobernador.¹⁴
Estos indicadores representan un colchón relevante ante un entorno internacional adverso. No obstante, un choque energético prolongado podría deteriorar los márgenes de las empresas intensivas en transporte y electricidad, elevando posteriormente sus necesidades de financiación.
La estabilidad financiera debe analizarse no solo a partir de la situación actual de los bancos, sino también de la capacidad futura de las empresas y los hogares para absorber costes energéticos superiores.
El sector externo: la principal línea defensiva
La mayor fortaleza dominicana frente al choque petrolero se encuentra en su capacidad para generar divisas.
Las exportaciones totales ascendieron aproximadamente a US$13.200 millones entre enero y septiembre. Tanto las exportaciones nacionales como las correspondientes a zonas francas superaron los US$6.500 millones. Durante el mismo periodo, los ingresos por turismo alcanzaron unos US$9.700 millones y las remesas sobrepasaron los US$9.400 millones.
La inversión extranjera directa llegó a unos US$4.500 millones en los primeros nueve meses, concentrada principalmente en energía, turismo y bienes raíces. Estos flujos contribuyeron a que las reservas internacionales superaran los US$15.200 millones al cierre de septiembre, equivalentes, según el Banco Central, a aproximadamente el 10,5 % del PIB y 5,4 meses de importaciones.¹⁵ [hoy.com.do], [lanaciondo…nicana.com]
La magnitud de las reservas proporciona capacidad para afrontar episodios de volatilidad cambiaria y financiera. Pero no convierte en inocuo el aumento del petróleo. Una factura energética mayor absorbe más divisas y reduce el margen disponible para importar maquinaria, materias primas, medicamentos, alimentos y tecnologías productivas.
La apreciación del peso dominicano registrada hasta septiembre amortigua el encarecimiento del petróleo denominado en dólares, pero esa defensa puede debilitarse si el choque energético se prolonga y eleva persistentemente la demanda de moneda extranjera.
La verdadera protección externa del país no procede únicamente de las reservas. También surge de la diversificación de sus ingresos: turismo, remesas, exportaciones, zonas francas e inversión extranjera directa.
US$50.700 millones en divisas: fortaleza con responsabilidades
Para el cierre de 2026, el Banco Central proyecta que la economía generará aproximadamente US$50.700 millones en divisas. La estimación incluye remesas cercanas a US$12.600 millones, exportaciones totales superiores a US$17.200 millones, ingresos turísticos de unos US$12.200 millones e inversión extranjera directa estimada en US$5.300 millones.
De acuerdo con la proyección oficial, la inversión extranjera directa cubriría aproximadamente cuatro veces el déficit de cuenta corriente, estimado en torno al 1 % del PIB.¹⁶ [hoy.com.do]
Esta capacidad de generación de divisas permite afirmar que la República Dominicana no afronta el choque desde una posición de debilidad externa inmediata.
Sin embargo, precisamente por disponer de esa fortaleza, el país debe evitar utilizarla solamente para financiar una dependencia energética creciente. Las divisas generadas por el turismo, las exportaciones y la diáspora deben servir también para modernizar el transporte, ampliar las energías renovables, mejorar las redes eléctricas y reducir la intensidad energética de la producción.
Una economía que genera más de US$50.000 millones anuales en divisas no debería limitarse a pagar una factura energética cada vez más costosa. Debería invertir una parte de esa capacidad en disminuir estructuralmente la factura futura.
Empleo, pobreza e informalidad: la dimensión social del petróleo
La ocupación alcanzó 5.271.005 trabajadores durante el segundo trimestre de 2026, con un aumento interanual del 2,9 %, equivalente a unos 147.000 nuevos puestos de trabajo en doce meses. La tasa de desocupación abierta se situó en el 5,3 %.
La pobreza monetaria descendió al 13,75 % durante el segundo trimestre, una reducción de 2,9 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025. La informalidad laboral, sin embargo, se situó en el 53,8 %.¹⁷ [hoy.com.do], [lanaciondo…nicana.com]
Estos avances sociales pueden verse amenazados si el encarecimiento de la energía erosiona los ingresos reales. Una familia puede conservar el empleo y, al mismo tiempo, perder bienestar si aumentan el transporte, los alimentos, la electricidad y los servicios básicos.
La informalidad significa que más de la mitad de las personas ocupadas permanece en actividades con menor protección social y, frecuentemente, menor capacidad para negociar ajustes salariales.
El petróleo caro no golpea a todos por igual. Los hogares de menores ingresos dedican una proporción mayor de sus recursos al transporte, la alimentación y la energía. Por eso la respuesta gubernamental debe proteger a los sectores vulnerables sin subvencionar indiscriminadamente el consumo de quienes poseen mayor capacidad económica.
El dilema de los subsidios
La contención de los precios internos de los combustibles puede resultar necesaria para evitar una transmisión abrupta hacia la inflación, el transporte y la producción. Sin embargo, los subsidios generalizados generan problemas de eficiencia, equidad y sostenibilidad fiscal.
Benefician simultáneamente al transporte público y a los vehículos privados de alto consumo. Además, pueden desplazar recursos destinados a educación, salud, seguridad, agua, infraestructura o programas sociales.
La solución no consiste en eliminar bruscamente la protección, sino en rediseñarla.
Los subsidios deben concentrarse en el transporte público colectivo, la producción agropecuaria, la distribución de alimentos, las mipymes vulnerables al coste energético, los hogares de bajos ingresos y las actividades productivas estratégicas, con el propósito de proteger a los sectores más expuestos sin comprometer innecesariamente la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Un subsidio focalizado protege mejor y cuesta menos. También permite establecer vencimientos, criterios de elegibilidad y evaluaciones periódicas.
La matriz eléctrica sigue expuesta
Aunque la República Dominicana ha diversificado su matriz, los combustibles fósiles representaron aproximadamente el 76,16 % de la generación eléctrica en 2025. El carbón aportó un 29,04 %; el gas natural, un 26,75 %; y otros combustibles fósiles, un 20,36 %. Las fuentes no fósiles representaron el 23,84 %.¹⁸ [gem.wiki]
La diversificación entre carbón, gas natural y derivados del petróleo reduce la exposición a un solo combustible, pero no elimina la dependencia internacional. Todos están sometidos a precios externos, fletes, seguros, contratos y disponibilidad portuaria.
El plan energético dominicano debe descansar simultáneamente en cuatro pilares esenciales: una generación diversificada, suficiente capacidad de almacenamiento energético, sistemas robustos de transmisión y distribución, y una mayor eficiencia en el consumo, con el propósito de garantizar un suministro más seguro, competitivo y sostenible.
La Comisión Nacional de Energía proyecta que la demanda eléctrica del país podría duplicarse hacia 2038, lo que exige ampliar la capacidad de generación y avanzar en transmisión, energías renovables y almacenamiento.¹⁹ [cne.gob.do]
Instalar capacidad solar y eólica sin reforzar las redes y el almacenamiento puede trasladar el problema en lugar de resolverlo. La transición no consiste únicamente en producir electricidad limpia, sino en garantizar que se encuentre disponible cuando la economía la necesite.
El déficit cuasifiscal y la importancia del espacio financiero
El Banco Central informó que su déficit cuasifiscal se redujo desde el 1,4 % del PIB en 2020 hasta el 0,5 % en 2025, el porcentaje más bajo desde la crisis financiera de 2003.²⁰ [hoy.com.do]
Esta reducción fortalece la credibilidad institucional y disminuye una vulnerabilidad histórica. También demuestra que la disciplina financiera produce resultados acumulativos.
Pero el choque energético recuerda que el espacio fiscal y monetario debe preservarse. Si el Estado consume su margen financiero en subsidios amplios y permanentes, dispondrá de menos recursos para responder ante fenómenos climáticos, desaceleraciones económicas, necesidades sociales o nuevas disrupciones internacionales.
La estabilidad macroeconómica no es una medalla que se recibe una sola vez. Es una capacidad que debe reconstruirse continuamente.
Una agenda dominicana de ocho decisiones
La República Dominicana debería convertir la crisis petrolera internacional en una agenda nacional de transformación.
Primero, debe focalizar los subsidios, protegiendo prioritariamente el transporte colectivo, la producción agropecuaria, las mipymes y los hogares vulnerables.
Segundo, necesita fortalecer las reservas operativas de combustibles mediante información verificable, auditorías y protocolos claros para emergencias.
Tercero, debería evaluar mecanismos de cobertura financiera, con límites, transparencia y supervisión profesional, para reducir la exposición presupuestaria ante variaciones extremas.
Cuarto, tiene que acelerar las energías renovables y el almacenamiento, acompañados de inversiones en transmisión, distribución y estabilidad de la red.
Quinto, debe diversificar proveedores, terminales y contratos, reduciendo la dependencia de rutas o mercados específicos.
Sexto, necesita impulsar la eficiencia energética mediante normas de construcción, renovación de equipos, reducción de pérdidas y modernización industrial.
Séptimo, debe reformar el transporte priorizando la movilidad colectiva, la logística de carga, la electrificación de flotas intensivas y la reducción de la congestión urbana.
Octavo, necesita vincular una parte de la inversión extranjera a la transformación energética, aprovechando los flujos de capital hacia energía, turismo e infraestructuras para construir resiliencia productiva.
Conclusión: crecer no basta, hay que blindar el crecimiento
Los resultados presentados por Héctor Valdez Albizu demuestran que la economía dominicana conserva dinamismo: creció un 5,6 % interanual en septiembre, acumuló una expansión del 4,6 % durante los primeros nueve meses y mantiene una previsión aproximada del 4,5 % para el conjunto de 2026.²¹ [bancentral.gov.do], [hoy.com.do], [lanaciondo…nicana.com]
También dispone de importantes entradas de divisas, inversión extranjera, reservas internacionales y un sistema financiero con indicadores favorables de solvencia y morosidad.
Pero sería un grave error interpretar estos resultados como una licencia para posponer la reforma energética.
El petróleo caro amenaza precisamente los sectores que sostienen el crecimiento: turismo, construcción, manufactura, comercio, transporte y zonas francas. También puede erosionar el empleo, la reducción de la pobreza y el poder adquisitivo alcanzado durante los últimos años.
La República Dominicana posee hoy mejores defensas que en crisis energéticas anteriores. Tiene más fuentes de divisas, una matriz eléctrica más diversificada, mayor capacidad institucional y mejores instrumentos de política monetaria. Sin embargo, no dispone de una protección ilimitada.
La nueva utilización de la Reserva Estratégica estadounidense ofrece una lección que Santo Domingo no puede ignorar: si Estados Unidos, siendo uno de los principales productores mundiales, necesita recurrir a sus reservas para resolver una interrupción localizada, una economía importadora debe actuar con todavía mayor previsión.
La fortaleza macroeconómica debe utilizarse para financiar resiliencia, no para normalizar la dependencia.
La peor respuesta sería celebrar el crecimiento mientras se ignora el coste energético que puede debilitarlo. La segunda peor sería sostener indefinidamente subsidios generales sin transformar la matriz eléctrica, el transporte y la infraestructura.
La política audaz consiste en proteger el presente sin comprometer el futuro.
El petróleo vuelve a gobernar porque la economía mundial continúa dependiendo de rutas frágiles, refinerías concentradas y decisiones geopolíticas imprevisibles. La República Dominicana todavía dispone de tiempo, divisas y capacidad institucional para reducir esa vulnerabilidad.
Pero el crecimiento por sí solo no la protegerá. Hay que convertirlo en seguridad energética, productividad y soberanía económica.
Notas
- Timothy Gardner et al., “US Authorizes Emergency Release of Up to 400,000 Oil Barrels from Strategic Reserve,” Reuters, 23 de octubre de 2026; “DOE Authorizes 400,000-Bbl SPR Exchange to Offset Crude Delivery Disruption at Phillips 66 Lake Charles Refinery,” Pipeline & Gas Journal, 23 de octubre de 2026.
- Julianne Geiger, “API: Crude, Product Inventories Continue to Draw,” Oilprice.com, 20 de octubre de 2026.
- U.S. Government Accountability Office, Energy Security: Congress and DOE Need a Unified Plan to Align Priorities and Investments for the Strategic Petroleum Reserve, GAO-26-106918 (Washington, D. C.: U.S. Government Accountability Office, mayo de 2026), 1-4.
- Oilprice.com, “Brent Crude Oil Futures and News” y “WTI Crude Oil Futures and News”, consultados el 23 de octubre de 2026.
- International Energy Agency, Oil Market Report: October 2026 (París: International Energy Agency, 14 de octubre de 2026).
- Organization of the Petroleum Exporting Countries, Monthly Oil Market Report: October 2026 (Viena: OPEC, octubre de 2026).
- Gardner et al., “US Authorizes Emergency Release”; “DOE Taps Gulf Coast Oil Reserve to Support Louisiana Refinery,” Big Energy, 23 de octubre de 2026.
- International Monetary Fund, World Economic Outlook Update: Global Economy in Crosscurrents of War and Technology (Washington, D. C.: International Monetary Fund, julio de 2026).
- Tohid Atashbar et al., What Drives Policy Responses to the 2026 Energy Shock? First Evidence from the IMF Global Policy Tracker, IMF Working Paper 2026/206 (Washington, D. C.: International Monetary Fund, 2026), https://doi.org/10.5089/9798229063456.001.
- Banco Central de la República Dominicana, “Valdez Albizu anunció que la economía dominicana creció 5,6 % interanual en septiembre de 2026”, 23 de octubre de 2026.
- Kelvin Pascual, “Fuerte crecimiento de 5,6 % de la economía en septiembre”, Hoy, 24 de octubre de 2026; La Nación Dominicana, “Economía dominicana creció un 4,6 % entre enero y septiembre de 2026, según datos presentados por el gobernador del Banco Central”, 23 de octubre de 2026.
- Banco Central de la República Dominicana, “Valdez Albizu anunció”; La Nación Dominicana, “Economía dominicana creció un 4,6 %”.
- Banco Central de la República Dominicana, “Valdez Albizu anunció”.
- Banco Central de la República Dominicana, “Valdez Albizu anunció”, discurso con motivo del 79.º aniversario institucional.
- Banco Central de la República Dominicana, “Valdez Albizu anunció”; Pascual, “Fuerte crecimiento de 5,6 %”; La Nación Dominicana, “Economía dominicana creció un 4,6 %”.
- Pascual, “Fuerte crecimiento de 5,6 %”.
- Pascual, “Fuerte crecimiento de 5,6 %”; La Nación Dominicana, “Economía dominicana creció un 4,6 %”.
- Global Energy Monitor, “Energy Profile: Dominican Republic”, consultado el 24 de octubre de 2026.
- Comisión Nacional de Energía, “Demanda eléctrica del país se duplicaría hacia 2038”, 12 de octubre de 2026.
- Pascual, “Fuerte crecimiento de 5,6 %”.
- Banco Central de la República Dominicana, “Valdez Albizu anunció”; Pascual, “Fuerte crecimiento de 5,6 %”; La Nación Dominicana, “Economía dominicana creció un 4,6 %”.
Bibliografía
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Banco Central de la República Dominicana. “Valdez Albizu anunció que la economía dominicana creció 5,6 % interanual en septiembre de 2026”. 23 de octubre de 2026. Consultar publicación oficial del BCRD. [bancentral.gov.do]
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