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El Congreso contra la Casa Blanca: aranceles, deportaciones y la encrucijada dominicana

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🇩🇴🇺🇸 Mientras el Congreso y la Casa Blanca disputan el control de los aranceles y las deportaciones, la República Dominicana enfrenta una decisión estratégica: continuar reaccionando ante políticas externas o fortalecer una diplomacia activa, diversificada y soberana que proteja sus exportaciones, su diáspora y sus intereses nacionales. #GuasábaraEditor
  • Una victoria demócrata en las elecciones legislativas estadounidenses podría contener algunos excesos comerciales y migratorios del Gobierno de Donald Trump, pero difícilmente desmontaría de inmediato su estructura proteccionista. Para la República Dominicana, el desafío consiste en transformar su proximidad económica y humana con Estados Unidos en una política exterior más activa, diversificada y soberana.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La posibilidad de que el Partido Demócrata conquiste una o ambas cámaras del Congreso estadounidense no representa únicamente una disputa interna por el control legislativo. Es también un episodio decisivo de una confrontación institucional y geopolítica más amplia: de un lado, una presidencia que utiliza los aranceles, las deportaciones y las facultades de emergencia como instrumentos de presión; del otro, un Congreso que busca recuperar sus atribuciones constitucionales y restablecer límites efectivos al Poder Ejecutivo.

La cuestión de fondo no es si una mayoría demócrata podría incomodar políticamente a Donald Trump. Sin duda podría hacerlo. La pregunta verdaderamente importante es hasta dónde llegaría su capacidad jurídica y presupuestaria para modificar políticas construidas mediante órdenes ejecutivas, interpretaciones expansivas de las leyes comerciales y asignaciones presupuestarias plurianuales.

Andrés Oppenheimer (2026) sostiene que Hakeem Jeffries, líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, ha colocado la eliminación de los aranceles y el control de las deportaciones masivas entre las prioridades de una eventual mayoría legislativa. Sin embargo, entre la promesa política y la capacidad efectiva de gobernar existe una distancia constitucional considerable.

 

El límite judicial no significó el final de los aranceles

La sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos del 20 de febrero de 2026 representó una derrota significativa para la estrategia comercial de Donald Trump. Por seis votos contra tres, el tribunal determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, conocida como IEEPA, no confería al presidente autoridad para imponer los amplios aranceles aplicados bajo aquella legislación. La decisión reafirmó que la Constitución estadounidense reserva al Congreso la facultad de establecer impuestos, derechos aduaneros y reglas sobre el comercio exterior (Congressional Research Service, 2026; Howe, 2026). [congress.gov], [scotusblog.com]

No obstante, interpretar aquella sentencia como la desaparición del proteccionismo estadounidense sería un error. La especialista Jennifer Hillman, del Council on Foreign Relations, advirtió que el alcance de la decisión fue importante, pero limitado: anuló el uso de la IEEPA como fundamento de los gravámenes, aunque dejó disponibles otras autoridades comerciales previamente delegadas por el Congreso (Hillman, 2026). [cfr.org]

La Administración respondió intentando reconstruir su “muralla arancelaria” mediante otras disposiciones de la legislación comercial. El Atlantic Council documentó que, después de la decisión judicial, el Gobierno recurrió inicialmente a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para establecer un recargo general y posteriormente amplió la utilización de las secciones 301 y 232 como fundamentos alternativos para imponer gravámenes nacionales, sectoriales y específicos por países (Atlantic Council, 2026). [atlanticcouncil.org]

Este desplazamiento jurídico es fundamental. Una mayoría demócrata podría aprobar una legislación destinada a restringir esas facultades delegadas, pero necesitaría superar la barrera del Senado y, previsiblemente, un veto presidencial. Sin una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, la derogación frontal de la política arancelaria sería improbable.

  • El verdadero poder demócrata estaría en la supervisión legislativa, las investigaciones, las audiencias públicas, la asignación de recursos y el coste político que podría imponer a los legisladores republicanos. Una Cámara de Representantes controlada por la oposición también podría citar a funcionarios, solicitar información administrativa y examinar posibles favoritismos en la concesión de exenciones arancelarias.

La controversia posee, además, una dimensión doctrinal. Chatham House ha advertido que la política comercial cambiante y políticamente condicionada se ha convertido en una nueva normalidad estadounidense, difícil de abandonar incluso para futuras administraciones (Hurlburt, 2026). El problema, por tanto, trasciende la figura de Donald Trump: Estados Unidos corre el riesgo de institucionalizar el arancel como instrumento ordinario de coerción geoeconómica. [chathamhouse.org] 

 

El proteccionismo como impuesto interno y arma exterior

Los aranceles son presentados políticamente como castigos contra gobiernos y productores extranjeros. Sin embargo, económicamente funcionan como impuestos cobrados a las empresas que importan bienes en Estados Unidos. Una parte de ese coste puede trasladarse a los consumidores y a otras empresas estadounidenses, encareciendo productos e insumos, reduciendo el poder adquisitivo y debilitando determinadas cadenas productivas.

La Tax Foundation estimó que los aranceles vigentes elevarían en 2026 la carga media de los hogares estadounidenses en unos 820 dólares, reducirían un 0,4 % el producto interior bruto a largo plazo y disminuirían las horas trabajadas en un equivalente aproximado de 338.000 empleos a tiempo completo. La institución también señaló que la política arancelaria cambió más de 50 veces desde enero de 2025, generando un entorno de elevada incertidumbre empresarial (York & Durante, 2026). [taxfoundation.org]

No todas las evaluaciones coinciden en la magnitud exacta de los daños, pero existe una preocupación transversal entre economistas y centros de pensamiento: la incertidumbre comercial funciona como un impuesto adicional sobre la inversión. El Washington Center for Equitable Growth indicó que numerosas empresas estadounidenses adoptaron una estrategia de espera ante la posibilidad de nuevos aranceles, aplazando decisiones de contratación e inversión productiva (Washington Center for Equitable Growth, 2026). [equitablegrowth.org]

Una eventual mayoría demócrata no debería limitarse, por tanto, a denunciar el aumento de los precios. Tendría que formular una doctrina comercial alternativa que combine la protección selectiva de sectores estratégicos, la cooperación con aliados, la defensa frente a prácticas desleales y la revisión periódica de las facultades delegadas al presidente.

Derogar aranceles sin construir una política industrial creíble dejaría abierto el espacio político que ha permitido al trumpismo presentar el proteccionismo como sinónimo de soberanía. La respuesta progresista no puede ser un regreso automático al libre comercio sin condiciones, sino una apertura económica acompañada de seguridad productiva, reciprocidad y protección social.

 

Deportaciones: entre la seguridad fronteriza y el Estado de derecho

La política migratoria plantea un dilema todavía más explosivo. Los demócratas necesitan demostrar que pueden defender una frontera segura sin aceptar redadas indiscriminadas, detenciones arbitrarias, posibles vulneraciones del debido proceso o mecanismos débiles de rendición de cuentas.

Hakeem Jeffries ha defendido la necesidad de introducir cambios profundos en las actividades de aplicación de las leyes migratorias. Otros dirigentes demócratas han reclamado restricciones a las patrullas indiscriminadas, identificación visible de los agentes, utilización de cámaras corporales, supervisión independiente y mecanismos judiciales para denunciar posibles abusos (Associated Press Archive, 2026). [youtube.com]

Una mayoría en la Cámara de Representantes podría abrir investigaciones, citar a funcionarios, condicionar determinadas partidas presupuestarias y exponer públicamente los métodos empleados por las agencias migratorias. Sin embargo, el control presupuestario no equivale automáticamente a la capacidad de paralizar recursos ya autorizados por leyes anteriores.

La eficacia de cualquier estrategia legislativa dependería del texto de las asignaciones presupuestarias vigentes, de las decisiones judiciales y, sobre todo, del control político del Senado. Incluso una Cámara baja demócrata tendría dificultades para cambiar unilateralmente una política migratoria respaldada por la Presidencia y por una mayoría republicana en la Cámara alta.

La alternativa política tampoco debería reducirse a la consigna de “desfinanciar” los organismos migratorios. Esa terminología facilita que la oposición presente cualquier reforma como un intento de abolir la aplicación de las leyes. Una propuesta competitiva tendría que ser más precisa: fronteras operativas, prioridad para delincuentes peligrosos, respeto al debido proceso, protección de ciudadanos y residentes legales, identificación de los agentes, transparencia institucional y supervisión independiente.

La verdadera disyuntiva no se encuentra entre fronteras abiertas y deportaciones masivas. Se encuentra entre una política migratoria sometida a la legalidad constitucional y otra sostenida por la excepcionalidad permanente.

 

La República Dominicana, expuesta por dos flancos

Para la República Dominicana, los aranceles y las deportaciones no son debates extranjeros desconectados de su realidad nacional. Constituyen dos riesgos que penetran directamente su estructura productiva, su mercado cambiario, sus zonas francas, sus hogares y sus vínculos con la diáspora.

Estados Unidos continúa siendo el principal mercado de las exportaciones dominicanas. El nuevo esquema arancelario comenzó a producir costes concretos desde 2025. Según informaciones atribuidas a la Asociación Dominicana de Exportadores, los exportadores dominicanos habían desembolsado más de 50 millones de dólares adicionales entre abril y comienzos de agosto de 2025. Algunas empresas asumieron la totalidad del gravamen, otras compartieron el coste con los compradores estadounidenses y determinadas compañías lo trasladaron al precio final (Caraballo, 2025). [diariolibre.com]

Posteriormente, la modificación de la Orden Ejecutiva 14257 eliminó los aranceles para más de mil productos. Dentro de ese conjunto se encontraban mercancías exportadas por la República Dominicana por un valor aproximado de 581 millones de dólares. La decisión benefició a productos agrícolas, medicamentos, semiconductores y otras mercancías dominicanas, pero no eliminó la incertidumbre que afectaba al conjunto del aparato exportador (Reyes, 2025). [listindiario.com]

La economista Shajira Nazir Adams, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, ha destacado el carácter ambivalente del escenario. Mientras una reducción de los precios internacionales del petróleo puede aliviar temporalmente la factura energética de una economía importadora, la contracción del comercio mundial puede perjudicar las exportaciones no mineras, las manufacturas, las zonas francas y los flujos de inversión (Nazir Adams, 2025). [aba.org.do]

El segundo frente de vulnerabilidad es la migració. En 2025, la República Dominicana recibió 11.866,3 millones de dólares en remesas, cifra que representó un crecimiento del 10,3 % respecto de 2024. Aproximadamente el 80 % de los flujos formales se originó en Estados Unidos (Rodríguez, 2026). [elnacional.com.do]

Entre enero y septiembre de 2026, las remesas alcanzaron 9.489,8 millones de dólares, con un aumento aproximado del 6,5 % respecto del mismo periodo del año anterior. La tendencia apuntaba a que el país superaría los 12.000 millones de dólares al cierre del año, pese a la incertidumbre migratoria y a la entrada en vigor de un impuesto sobre determinados envíos en efectivo desde Estados Unidos (Severino, 2026; Tovar, 2026). [eldinero.com.do], [eldinero.com.do]

Estas cifras revelan una fortaleza económica, pero también ponen de manifiesto una dependencia estructural. Una política de deportaciones intensivas puede afectar el empleo de los migrantes, la estabilidad de los hogares, el consumo familiar, la escolaridad, la vivienda y la capacidad de ahorro.

Incluso cuando las remesas agregadas continúen creciendo, el impacto humano puede concentrarse en comunidades y familias determinadas. La macroeconomía podría mostrar resistencia mientras miles de hogares padecen incertidumbre documental, pérdida de ingresos o retorno forzoso.

De la diplomacia reactiva a una estrategia de Estado

La República Dominicana no debe apostar su seguridad económica a una victoria demócrata ni a una eventual moderación republicana. Las elecciones estadounidenses pueden ofrecer alivio, contrapesos o nuevas oportunidades diplomáticas, pero no sustituyen una política dominicana de diversificación y resiliencia.

El país necesita desarrollar una diplomacia congresual permanente que no dependa exclusivamente de sus relaciones con la Casa Blanca. Esto implica fortalecer los contactos con comités legislativos, gobernadores, alcaldes, cámaras de comercio, sindicatos, asociaciones empresariales, organizaciones de la diáspora y centros de pensamiento vinculados a las dos principales corrientes políticas estadounidenses.

En Washington, la influencia se construye antes de las crisis, no después de que se publiquen las órdenes ejecutivas. La República Dominicana necesita comunicar que su relación con Estados Unidos no se limita al envío de mercancías o remesas: incluye seguridad regional, combate contra el narcotráfico, estabilidad del Caribe, cadenas sanitarias, cooperación industrial y administración de los flujos migratorios.

En el ámbito comercial, la estrategia debe concentrarse en defender las garantías del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana; ampliar las exenciones; documentar la complementariedad de las exportaciones dominicanas con la economía estadounidense; y evitar que el país sea considerado una plataforma para la triangulación de mercancías procedentes de terceros Estados.

Paralelamente, es indispensable diversificar mercados hacia el Caribe, la Unión Europea, Canadá y América Latina; aumentar el contenido tecnológico de las zonas francas; agilizar los puertos y las aduanas; mejorar la trazabilidad de las exportaciones; y crear instrumentos financieros que permitan a las empresas soportar alteraciones arancelarias repentinas.

En materia migratoria, el Estado dominicano debe reforzar la asistencia consular y jurídica, establecer protocolos de recepción y reintegración para eventuales retornados y desarrollar mecanismos que conviertan una proporción mayor de las remesas en ahorro, vivienda, emprendimiento e inversión productiva.

Las remesas constituyen un extraordinario amortiguador social y una manifestación concreta del compromiso de la diáspora con el país. Sin embargo, no pueden convertirse en sustituto permanente de una estrategia nacional de productividad, empleo formal y desarrollo territorial.

 

El contrapeso que Washington necesita y la advertencia que Santo Domingo debe escuchar

Una victoria demócrata podría devolver al Congreso capacidad de fiscalización y elevar el coste político de los excesos presidenciales. Podría limitar nuevas partidas, investigar posibles favoritismos, documentar abusos y obligar a la Administración a defender públicamente decisiones ejecutadas hasta ahora desde una concepción expansiva del poder presidencial.

Pero no conviene alimentar ilusiones. Ni los aranceles ni las deportaciones masivas desaparecerían automáticamente después de las elecciones legislativas. La fragmentación institucional estadounidense, el veto presidencial, la polarización partidista y las facultades comerciales previamente delegadas garantizan una confrontación prolongada.

La lección geopolítica para la República Dominicana es contundente: su relación con Estados Unidos ya no puede gestionarse únicamente desde la amistad histórica o la proximidad geográfica. Debe administrarse como una interdependencia estratégica sometida a cambios electorales, judiciales y económicos cada vez más abruptos.

Mientras Washington debate quién puede imponer aranceles y quién puede financiar deportaciones, Santo Domingo debe responder una pregunta más incómoda: ¿cuánto tiempo puede seguir dependiendo de decisiones que no controla?

La respuesta no consiste en alejarse de Estados Unidos, sino en relacionarse con esa potencia desde una posición más preparada, diversificada y soberana. Esa sería la política exterior de una nación madura: una República Dominicana que no espera pasivamente el resultado de las elecciones ajenas, sino que protege con inteligencia, profesionalidad y visión estratégica sus propios intereses nacionales.

Referencias

Associated Press Archive. (2026, 4 de febrero). Dems on Capitol Hill push “dramatic changes” at DHS over immigration enforcement [Vídeo]. YouTube. Consultar la fuente

Atlantic Council. (2026). Trump tariff tracker. Consultar el rastreador arancelario

Caraballo, J. (2025, 5 de agosto). Exportadores dominicanos han pagado más de US$50 millones por nuevo arancel. Diario Libre. Consultar el artículo

Congressional Research Service. (2026, 23 de febrero). Supreme Court rules against tariffs imposed under the International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) (LSB11398). Congress.gov. Consultar el informe jurídico

Hillman, J. A. (2026, 23 de febrero). The Supreme Court clipped Trump’s tariff powers—and opened new trade battlefronts. Council on Foreign Relations. Consultar el análisis

Howe, A. (2026, 20 de febrero). Supreme Court strikes down tariffs. SCOTUSblog. Consultar el análisis judicial

Hurlburt, H. (2026, 7 de agosto). Trump’s summer of tariffs means trade uncertainty is here to stay. Chatham House. Consultar el comentario experto

Nazir Adams, S. (2025, 29 de mayo). ¿Una nueva guerra arancelaria? Implicaciones globales y riesgos para la República Dominicana. Revista Abance. Consultar el análisis económico

Oppenheimer, A. (2026, 27 de octubre). Los planes demócratas contra los aranceles y las deportaciones de Trump. La Nación. Consultar la columna original

Reyes, P. (2025, 18 de noviembre). Estados Unidos le quita aranceles a varios productos que exporta República Dominicana. Listín Diario. Consultar la información

Rodríguez, T. V. (2026, 8 de enero). Remesas a República Dominicana superan los US$11.800 millones en 2025, según el Banco Central. El Nacional. Consultar el artículo

Severino, J. (2026, 15 de octubre). El flujo de remesas desafía la incertidumbre global. El Dinero. Consultar el análisis

Tovar, A. (2026, 15 de octubre). ¿Cuánto dinero envían los dominicanos desde Estados Unidos al país en 2026? El Dinero. Consultar el artículo

Washington Center for Equitable Growth. (2026, 14 de julio). The costs of the Trump administration’s tariffs diverge for countries and industries so far in 2026. Consultar el estudio

York, E., & Durante, A. (2026). Trump tariffs tracker: Rates, revenue, and impact. Tax Foundation. Consultar el estudio

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