Innovar para RD 2036: convertir la I+D+i en política de Estado
La República Dominicana ha disfrutado de décadas de crecimiento económico que la han colocado entre las economías más dinámicas del Caribe y Centroamérica. Sin embargo, ese crecimiento no se ha traducido todavía en una transformación estructural que eleve la productividad, diversifique las exportaciones y genere empleos de alta calidad en todo el territorio.
Si RD 2036 aspira a ser más que un enunciado, la respuesta es clara: la investigación, el desarrollo y la innovación —IA: I+D+i— deben convertirse en política de Estado.
La I+D+i no es un lujo académico ni un gasto discrecional: es la palanca que permite a la economía pasar de competir por costos a competir por conocimiento y valor agregado.
En agroindustria, turismo, salud, energías renovables y tecnologías de la información, la investigación aplicada y la adopción responsable de la inteligencia artificial pueden aumentar rendimientos, mejorar la gestión de riesgos climáticos y sanitarios, y abrir nichos de exportación con mayor contenido tecnológico.
No obstante, el diagnóstico es preocupante. El gasto en I+D como porcentaje del PIB en la República Dominicana se mantiene por debajo de los estándares regionales y de las metas que suelen fijar las economías basadas en conocimiento.
Además, la arquitectura institucional está fragmentada: ministerios, universidades, centros de investigación y fondos operan con mandatos y calendarios distintos, sin un ente rector con presupuesto plurianual que priorice y haga seguimiento.
El vínculo entre academia y empresa es todavía incipiente, lo que limita la transferencia tecnológica y la creación de startups con potencial de escala.
Frente a ese panorama, propongo un paquete de políticas concretas y viables, con horizonte claro hacia 2036.
1. Aumentar y apalancar la inversión en I+D+i.
Fijar una meta gradual y pública de inversión en I+D (% del PIB) con plazos intermedios y responsabilidades asignadas.
Complementar el gasto público con incentivos fiscales y mecanismos de coinversión que atraigan capital privado y fondos internacionales. Los incentivos deben estar condicionados a resultados y cofinanciación para evitar subsidios sin impacto.
2. Crear gobernanza con mandato y continuidad.
Consolidar una Agencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación con mandato legal, presupuesto plurianual y facultades para coordinar políticas, administrar fondos competitivos y publicar un tablero de indicadores alineado a RD 2036. La agencia debe operar con transparencia, evaluaciones externas y datos abiertos.
3. Vincular academia y empresa con instrumentos prácticos.
Lanzar programas de cofinanciación para proyectos aplicados, incentivos para la contratación de doctores en empresas, y apoyar la creación de parques tecnológicos y clústeres sectoriales. Facilitar la propiedad intelectual y la creación de spin‑offs mediante asesoría legal y financiera.
4. Desarrollar capital humano con enfoque estratégico.
Ampliar becas doctorales y posdoctorales, fortalecer la formación técnica avanzada y crear programas de retorno de talento dominicano en el exterior.
Incluir formación en IA, ciencia de datos y habilidades digitales en la oferta pública y en la formación continua del sector productivo.
5. Orientar la I+D+i a prioridades nacionales.
Dirigir fondos competitivos a agroinnovación, salud pública, energías renovables, resiliencia climática y digitalización del Estado.
Promover proyectos que integren IA responsable y gobernanza de datos para maximizar impacto social y económico.
La hoja de ruta hacia 2036 debe ser pragmática: en el corto plazo (1–3 años) establecer la gobernanza y lanzar convocatorias estratégicas; en el mediano plazo (3–7 años) escalar formación y consolidar parques tecnológicos; en el largo plazo (7–15 años) lograr una cultura empresarial de innovación y una contribución sostenida de la I+D al PIB.
Hay riesgos que no pueden ignorarse. Los incentivos fiscales y fondos deben diseñarse con reglas claras para garantizar sostenibilidad fiscal y evitar dependencia temporal.
Las políticas deben promover la equidad territorial, integrando universidades y centros fuera del Gran Santo Domingo.
Finalmente, la evaluación independiente y la transparencia son condiciones necesarias para mantener la confianza pública y ajustar las políticas con base en evidencia.
Transformar la I+D+i en política de Estado exige liderazgo político, consenso social y una visión de largo plazo.
Requiere también que el sector privado asuma su parte: invertir, demandar talento y colaborar con las universidades.
Si el país logra alinear recursos, gobernanza y prioridades, RD 2036 puede convertirse en la hoja de ruta que permita a la República Dominicana competir por conocimiento, no solo por precio.
Fuentes y verificación recomendada antes de publicar
> Oficina Nacional de Estadística (ONE) de la República Dominicana.Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT).Plan RD 2036 (documento oficial del gobierno).
UNESCO Institute for Statistics (datos sobre investigadores y gasto en I+D).
Informes regionales de la CEPAL y el BID sobre ciencia, tecnología e innovación.
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