
El ministro de la Presidencia, que entregó en septiembre la dirección del partido tras ocho años, plantea en un artículo publicado en Diario Libre que la mayor amenaza del oficialismo no es la oposición, sino la inercia del éxito
Santo Domingo.— El ministro de la Presidencia y expresidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), José Ignacio Paliza, introdujo en el debate público dominicano una advertencia poco habitual en un partido que acumula victorias: el riesgo de «morir de éxito». En el artículo titulado La candidatura del futuro, publicado en la sección Ágora de Diario Libre, el dirigente sostiene que las derrotas obligan a los partidos a revisar métodos, liderazgos y estructuras, mientras que los triunfos alimentan la tentación de repetir fórmulas que ya funcionaron, y advierte que aquello que fortalece a una organización puede también reducir su capacidad para interrogarse.
El texto adquiere relevancia por el momento en que se publica y por quien lo firma. Paliza presidió el PRM durante ocho años, entre 2018 y 2026, y cerró ese ciclo con un llamado a preservar la unidad y la institucionalidad interna, tras un proceso de renovación en el que Luis Abinader fue escogido para encabezar la organización.
Bajo su gestión, el partido pasó de 35 % en el nivel presidencial en 2016, con un senador y 50 diputados, a obtener 57 % en 2024, 29 senadores y 146 diputados, además de la mayoría de los ayuntamientos. Ese balance convierte su reflexión en algo más que una pieza de opinión: es el diagnóstico de quien construyó la maquinaria que ahora pide no dar por garantizada.
El argumento central del artículo desplaza la conversación desde el nombre hacia el método. Paliza sostiene que, antes de preguntarse quién debe encabezar la candidatura, el PRM debería responder qué liderazgo necesita la República Dominicana para la próxima década, y propone tres condiciones: capacidad de gobernar —experiencia, sensibilidad social, resultados y firmeza para decidir—, capacidad de unir —escuchar, generar confianza y construir consensos más allá de las fronteras partidarias— y capacidad de interpretar el futuro, entendiendo que el país de 2028 no será el de 2020. En esa línea advierte que uno de los mayores errores de la política consiste en ofrecer respuestas de ayer a las preguntas de mañana, en un escenario marcado por la transformación tecnológica, los cambios demográficos y una ciudadanía cada vez más exigente.
La pieza apela además a una referencia clásica del pensamiento político. Paliza recurre a Edmund Burke y a su definición del partido como una asociación de personas unidas alrededor de principios para promover el interés nacional, para establecer que los partidos existen para organizar la competencia por el poder, pero encuentran su legitimidad cuando convierten ese poder en instrumento del interés general. Es una fundamentación doctrinal que eleva el debate por encima de la aritmética de corrientes internas y que, de manera implícita, fija un estándar de evaluación para quienes aspiren.
El planteamiento más sensible es el que aborda la relación entre continuidad y renovación. Según el artículo, quien encabece la candidatura tendrá que representar al PRM pero con un horizonte más amplio, defender con orgullo los avances alcanzados durante los gobiernos del presidente Luis Abinader y, al mismo tiempo, aportar personalidad, ideas y visión propias, porque continuar una obra no significa repetirla sino llevarla más lejos. La formulación coincide con lo que el propio dirigente ha expresado en escenarios públicos, al afirmar que el partido apuesta por una nueva generación de dirigentes de cara a 2028, cuando Abinader no podrá presentarse nuevamente, y que esa generación sustituirá en el tiempo al actual jefe de Estado en la candidatura presidencial.
Hay también una lectura sociológica del electorado que atraviesa el texto. Paliza subraya que en una sociedad menos determinada por las lealtades políticas tradicionales será decisiva la capacidad de convocar a independientes, jóvenes, sectores productivos y ciudadanos sin identidad partidaria, y sintetiza esa idea en una frase que funciona como advertencia interna: las mayorías democráticas no se heredan, se construyen. El mensaje interpela directamente a quienes miden fuerza por estructuras, dirigentes y respaldos internos, factores que el autor reconoce importantes pero insuficientes, porque —escribe— una cosa es ganar un partido y otra muy distinta es inspirar a un país.
El artículo cierra fijando un criterio que trasciende el ciclo electoral inmediato: la candidatura presidencial no debe ser el premio final de una carrera política, sino el punto de partida de un nuevo proyecto de país. En un escenario donde las encuestas ya perfilan aspirantes dentro del oficialismo y donde el propio Paliza ha reiterado que el PRM cuenta con figuras con resultados de gestión capaces de conectar con distintos segmentos poblacionales, la intervención funciona como un intento de ordenar el debate antes de que la competencia interna lo desborde.
Para el sistema político dominicano, el valor del planteamiento reside menos en su destinatario partidario que en su alcance institucional. Propone que la selección de una candidatura presidencial se evalúe por su capacidad de responder a los desafíos del país y no por los equilibrios internos de una organización, un estándar que, de consolidarse como práctica, elevaría la calidad del debate democrático de cara a 2028.
Luis Orlando Díaz Vólquez #GuasábaraEditor
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🇩🇴🔥 «Una cosa es ganar un partido y otra muy distinta es inspirar a un país.»
La candidatura del futuroCon esa frase, @JosePaliza coloca sobre la mesa el debate político más relevante de cara al 2028: no se trata de quién aparecerá en una boleta, sino de qué liderazgo necesita…
— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) September 20, 2026















