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Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse

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🇯🇵 Japón 2026 abre un nuevo capítulo en su defensa y seguridad, como democracia pacífica que asume su responsabilidad ante un vecindario tenso. 🌏 La primera ministra Sanae Takaichi presenta el Libro Blanco de Defensa, mientras Tokio reclama, con hechos y derecho, su soberanía sobre las Kuriles del Sur 🏝️ y las Senkaku 🏝️. No es revanchismo: es legítima defensa. 🛡️⚖️ Por un Indo-Pacífico libre, abierto y próspero. 🕊️ ✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor #Japón #Takaichi #Kuriles #Senkaku #IndoPacífico #Geopolítica #Soberanía #LegítimaDefensa #Defensa #OrdenInternacional

El relato que retrata a Tokio como heredero del militarismo imperial invierte la historia, la geografía y el derecho. Lo que Moscú y Pekín califican de «revanchismo» es, en rigor, la respuesta legítima de una democracia consolidada a un entorno de seguridad que ellos mismos han deteriorado.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Conviene empezar por lo esencial, porque el titular del «aliado clave que apuesta por el rearme» descansa sobre una operación semántica: se toma cada decisión soberana de una democracia parlamentaria —aprobar un presupuesto, debatir su Constitución, protestar por la ocupación de un territorio— y se la reviste con el vocabulario de 1937. Pero el Japón de 2026 no es el Imperio que invadió Manchuria; es una de las mayores economías del planeta, un actor internacional confiable y una democracia madura cuyo giro en defensa fue votado en las urnas, no impuesto por casta militar alguna. En febrero de 2026 el Partido Liberal Democrático de Sanae Takaichi obtuvo 316 escaños en una victoria histórica, con un electorado que respaldó explícitamente el fortalecimiento de la seguridad nacional. Llamar «revanchismo» al mandato de un pueblo es negarle a Tokio el derecho democrático que sí se reconoce a cualquier otra nación. [carnegieen…owment.org]

La disputa de las Kuriles del Sur es el espejo perfecto de esa inversión. Los llamados Territorios del Norte —Etorofu, Kunashiri, Shikotan y las Habomai— quedaron delimitados como territorio japonés en el Tratado de Comercio, Navegación y Delimitación de 1855, pactado de forma pacífica, y nunca antes pertenecieron a potencia extranjera alguna. Fue la Unión Soviética la que, violando el Pacto de Neutralidad aún vigente, abrió hostilidades en los estertores de la guerra y ocupó las cuatro islas entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre de 1945, cuando Japón ya había aceptado la Declaración de Potsdam; luego las incorporó unilateralmente sin base jurídica y deportó por la fuerza a unos 17.000 residentes. No es dato menor que Estados Unidos haya respaldado de manera consistente la posición japonesa. Que Moscú invoque hoy la Carta de la ONU y hable de «línea de la decencia» mientras sostiene una guerra de agresión en Ucrania y usa la visita de Putin a Iturup como «bofetada» política revela quién ejerce realmente el hecho consumado. [mofa.go.jp] [mofa.go.jp] [mofa.go.jp] [firstpost.com]

Lo mismo ocurre con las Senkaku. Japón las incorporó en enero de 1895, tras verificar que eran terra nullius sin control previo de ningún Estado, y China no cuestionó esa soberanía durante unos 75 años: solo lo hizo en los setenta, cuando asomó el potencial de hidrocarburos en el mar de China Oriental. Presentar la expulsión de un pesquero japonés de aguas que Tokio administra como si Japón fuera el intruso es premiar la coerción, cuando son los buques de la Guardia Costera china los que casi a diario intentan alterar por la fuerza el statu quo. [mofa.go.jp], [en.wikipedia.org] [mofa.go.jp]

También la supuesta nuclearización merece precisión. Ningún dirigente ha anunciado adquirir armas atómicas: el ministro Shinjiro Koizumi pidió debatir el tema «sin tabúes», invocando a Francia y Finlandia tras la invasión rusa, pero el Gobierno mantiene su compromiso con los tres principios antinucleares, respaldados por el 75 % de la población. Deliberar sobre defensa en el país que sufrió Hiroshima y Nagasaki, con hibakusha protestando libremente y prensa criticando al ministro, no es blanqueo del pasado: es democracia en ejercicio. Otro tanto vale para el artículo 9, cuya reforma exige dos tercios de ambas cámaras y un referéndum popular, el procedimiento más garantista imaginable. Y el gasto récord apunta a la meta aliada del 2 % del PIB, contra el freno estructural de una deuda pública colosal. [nuclear-news.net], [japan-forward.com] [asahi.com] [defence-blog.com] [cfr.org], [carnegieen…owment.org]

La pregunta honesta no es por qué Japón se rearma, sino qué lo empuja. La respuesta está en su vecindario: su propio Libro Blanco de Defensa 2026 señala a China como «el mayor desafío estratégico sin precedentes», junto a los ensayos misilísticos norcoreanos y la creciente alineación militar entre Pekín, Moscú y Pyongyang. Una nación que renuncia para siempre a la guerra no está obligada a renunciar también a existir. Japón no busca revancha: busca lo que cualquier Estado soberano reclama tras ocho décadas de pacifismo desarmado, la capacidad de defenderse dentro de la ley, con el aval de sus votantes y sin pedir permiso a quienes rediseñan por la fuerza el mapa de Eurasia. [idsa.in], [thediplomat.com]

Titular: Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse ………………………………………..

 

Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.