Inicio CREATIVIDAD Porto Rico: cine, memoria y soberanía

Porto Rico: cine, memoria y soberanía

100

Residente dirige un western caribeño que promete encender debates: ¿puede una película sobre Puerto Rico rodarse fuera de Puerto Rico y aún reclamar autenticidad cultural, o la logística revela la verdadera trama de dependencia que busca denunciar.

René Pérez llega al cine con la misma furia poética que lo hizo imprescindible en la música. Porto Rico no es un capricho de celebridad: es una apuesta por narrar orígenes, por traducir la rabia histórica en imágenes. Pero la primera escena ya trae su propia contradicción dramática: una película sobre la isla que se filma en República Dominicana por razones fiscales. Esa decisión no es un detalle técnico; es el primer plano de la película que nadie escribió.

El western como dispositivo —frontera, ley, violencia— puede ser una herramienta poderosa para repensar la colonización antillana. Anthony Dod Mantle al frente de la fotografía sugiere ambición estética; el elenco, que mezcla a Bad Bunny con veteranos como Mortensen, Norton y Bardem, garantiza alcance global. Sin embargo, la legitimidad artística no se compra con nombres: se construye en el terreno, en la memoria compartida, en la posibilidad de que la comunidad representada reconozca su reflejo en la pantalla.

La mudanza del rodaje expone una falla estructural: incentivos, políticas culturales y capacidad de producción determinan qué historias se cuentan y desde dónde. Cuando la isla no puede albergar su propia narración, la soberanía cultural se vuelve performativa, sujeta a balances contables. Es urgente que el debate público trascienda la anécdota mediática y exija reformas que permitan a Puerto Rico producir, alojar y beneficiarse de sus relatos.

Artísticamente, el riesgo es doble: caer en la épica vacía o en el panfleto. La valentía de Residente será demostrar que la intensidad visual puede convivir con la complejidad histórica, que la película no simplifique identidades ni convierta el trauma en espectáculo. Si lo logra, Porto Rico podrá ser un hito; si no, será otra promesa de visibilidad que no repara las asimetrías que la hicieron necesaria.

Cultura,  Cine, Arte #GuasábaraEditor