
Los controles de inteligencia, gestión de riesgos e inspección de la entidad permitieron detectar 74,100 municiones ocultas en un solo hallazgo.
Santo Domingo, RD. – La Dirección General de Aduanas (DGA) reafirmó la efectividad de sus acciones contra el comercio ilícito al incautar 74,100 municiones ocultas dentro de ocho motores de camión en la Administración de Aduanas de Haina Oriental, el mayor hallazgo de este tipo realizado por la institución, en una misma operación, durante los últimos cuatro años.
Durante labores de inspección y control los oficiales de la DGA detectaron un cargamento oculto de municiones que incluyó 64,420 cápsulas calibre 9 milímetros y 9,680 cápsulas calibre .38 milímetros, para un total de 74,100 municiones, fortaleciendo los esfuerzos nacionales dirigidos a prevenir el ingreso y circulación irregular de mercancías que representan riesgos para la seguridad ciudadana. Este hallazgo supera al realizado en febrero de 2025, mediante un operativo en el que fueron decomisadas 36,000 municiones, compuestas por 20,000 cápsulas calibre 7.62 milímetros y 16,000 cápsulas calibre 5.56 milímetros.
El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, manifestó que este resultado evidencia la efectividad de los procesos de inteligencia, gestión de riesgos e inspección implementados por la institución, así como la capacidad operativa desarrollada para enfrentar las nuevas modalidades utilizadas por las redes vinculadas al comercio ilícito.
“Este hallazgo demuestra que la Dirección General de Aduanas mantiene una vigilancia permanente y controles cada vez más robustos para detectar y neutralizar operaciones ilícitas que intentan vulnerar la seguridad del país. Nuestro compromiso es continuar fortaleciendo las capacidades institucionales para proteger a la ciudadanía y garantizar un comercio legítimo y transparente”, expresó Arroyo.

Tras la detección del cargamento, el caso fue puesto de inmediato en manos del Ministerio Público, entidad que, en coordinación con los organismos correspondientes, ejecutó tres allanamientos simultáneos como parte del proceso investigativo en curso.
“La coordinación efectiva entre las instituciones del Estado y el fortalecimiento continuo de nuestros mecanismos de control permiten obtener resultados contundentes como este. Seguiremos actuando con firmeza para impedir que actividades ilícitas afecten la seguridad, la economía y el bienestar de la población dominicana”, destacó Arroyo.
La Dirección General de Aduanas reiteró que continuará impulsando acciones estratégicas orientadas al fortalecimiento institucional, la modernización de los controles y la colaboración interinstitucional, consolidando su papel como una entidad clave en la protección del comercio legítimo y la lucha frontal contra el contrabando y las actividades ilícitas que amenazan el desarrollo del país.

Título: DGA registra la mayor incautación de municiones de los últimos cuatro años
Editorial #GuasábaraEditor
Récord que protege, no incógnita que inquieta: la verdad detrás del decomiso de Haina
El mayor hallazgo de municiones en cuatro años no es una historia de preguntas sin respuesta, sino la prueba de una frontera que hoy detecta lo que antes pasaba. Confundir la prudencia de una investigación en curso con opacidad es hacerle un favor a las redes que la Aduana desarticula.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
Cuando la Dirección General de Aduanas incautó 74,100 municiones ocultas dentro de ocho motores de camión en Haina Oriental, el país no presenció un enigma: presenció un blindaje. Se trata del mayor decomiso de este tipo realizado por la institución en una sola operación durante los últimos cuatro años, un cargamento compuesto por 64,420 cápsulas calibre 9 milímetros y 9,680 calibre .38 que superó ampliamente las 36,000 municiones detectadas en febrero de 2025. Cada una de esas cápsulas es una que no llegará a una calle dominicana, a un ajuste de cuentas ni a manos del crimen organizado. Ese, y no otro, es el titular.
Es legítimo que la prensa pregunte por el origen, el destinatario y el desenlace de los tres allanamientos. El periodismo que interroga fortalece la democracia. Pero convertir el silencio operativo en sospecha institucional es un salto lógico que no resiste el examen. El expediente fue remitido de inmediato al Ministerio Público, que en coordinación con otros organismos ejecutó tres allanamientos simultáneos dentro de un proceso investigativo abierto. Divulgar nombres, rutas o resultados preliminares mientras la pesquisa avanza no es transparencia: es sabotaje. Anticipar detalles alertaría a los eslabones aún libres de la red y comprometería la cadena de custodia y la judicialización del caso. La reserva no oculta; protege el resultado.
Conviene además recordar el mérito técnico que la nota apenas roza. Detectar decenas de miles de municiones repartidas y camufladas dentro de motores usados —una modalidad diseñada precisamente para burlar la inspección ordinaria— no es fruto del azar, sino de sistemas de inteligencia, gestión de riesgos e inspección que el propio director general, Nelson Arroyo, describió como cada vez más robustos. El hecho de que hoy hablemos de este cargamento es, en sí mismo, la evidencia de que los controles funcionan. La verdadera noticia alarmante sería la contraria: que estas municiones hubiesen entrado sin ser vistas.
La República Dominicana no minimiza el tráfico ilícito de armas: lo enfrenta y lo hace público. En un vecindario regional convulso, con Haití sumido en una crisis de violencia que presiona toda la frontera, la Aduana dominicana se erige como un dique. Que el mayor decomiso en cuatro años ocurra ahora no es señal de un país desbordado, sino de un Estado que perfecciona su capacidad de detección y que, lejos de esconder sus hallazgos, los comunica y los pone en manos de la justicia. Las respuestas que hoy se reclaman llegarán por la vía correcta: la del debido proceso, no la de la titular apresurada.
Al final, la ciudadanía debe quedarse con lo esencial. Ocho motores dejaron de ser un caballo de Troya. Setenta y cuatro mil cápsulas dejaron de ser una amenaza. Y una institución del Estado dominicano demostró, una vez más, que la seguridad de la nación no se negocia. Eso no deja preguntas: deja certezas.















