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Paz en el barril, poder en el algoritmo: la hora de la República Dominicana

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Paz en el barril, poder en el algoritmo: la hora de la República Dominican

Washington paga en las urnas el costo de la guerra, el petróleo se desploma ante la expectativa de paz con Irán y la inteligencia artificial redefine el poder global. Con grado de inversión más cerca, récord aduanero y una propuesta iberoamericana sobre IA, la República Dominicana tiene la oportunidad de convertir su estabilidad en liderazgo.

Hay semanas en que la historia se acelera, y la primera de noviembre de 2026 es una de ellas. En Estados Unidos, los demócratas se impusieron en las elecciones de medio mandato con victorias en bastiones republicanos, y el presidente Donald Trump admitió que la guerra con Irán pesó en la derrota de su partido. Pocas veces un inquilino de la Casa Blanca reconoce con tanta claridad que una aventura militar le pasó factura en las urnas. La lección va más allá de Washington. En las democracias occidentales el ciudadano sigue pidiendo cuentas, y ninguna demostración de fuerza resiste mucho tiempo cuando llega al precio de la gasolina.

El mercado reaccionó de inmediato. El crudo de Texas cerró el miércoles con una caída de 8,3 % tras las declaraciones de Trump. Dos días antes ya había perdido 7,3 % y bajado a 96,46 dólares por barril, ante la expectativa de un acuerdo que ponga fin a la guerra iniciada en febrero. Esa expectativa se mantiene aunque Washington bombardeó la isla iraní de Qeshm horas antes de los comicios. La OPEP+ congeló su oferta por tercer mes consecutivo, pero hoy el barril reacciona más a las encuestas estadounidenses que a las decisiones de Riad o Moscú. Para la República Dominicana, que importa casi todo su combustible ya refinado y cuya factura petrolera creció 31,1 % entre enero y agosto, el alivio es real pero frágil. El Banco Mundial proyecta para este año un alza general de precios de 23 %, con la energía 32 % más cara y un barril promedio de 91 dólares. Este no es momento para celebrar sin prudencia.

De ahí sale la primera tarea nacional. La tregua del petróleo debe servir para ordenar los subsidios, no para prolongarlos sin límite. El diálogo público entre los ministros de Hacienda y Economía y de Industria, Comercio y Mipymes sobre los subsidios a los combustibles va en la dirección correcta: focalizar la ayuda, proteger a quien la necesita y cuidar las finanzas públicas. El Plan Anticrisis, establecido por la Ley 30-26, ya abrió esa puerta con el aval del Fondo Monetario Internacional. La disciplina tiene recompensa. Fitch Ratings elevó la calificación soberana dominicana de BB- a BB con perspectiva estable, por la fortaleza del crecimiento, la resistencia del sector externo y la reforma tributaria. La agencia también advirtió que persisten vulnerabilidades fiscales. Ese reconocimiento, con su advertencia incluida, traza el camino hacia el grado de inversión.

Los números internos acompañan. La economía creció 4,5 % entre enero y agosto. La Dirección General de Aduanas cerró octubre con RD$27.778 millones, la mayor recaudación mensual de su historia, RD$3.087 millones por encima del récord anterior. Un Estado que recauda mejor sin frenar el comercio tiene margen para proteger a los vulnerables e invertir en el futuro.

El tablero geopolítico no da tregua. Rusia y Ucrania negociarán en Abu Dabi el 10 y 11 de noviembre con mediación estadounidense, mientras Turquía se ofrece como sede de una nueva ronda trilateral. Pekín acusó a Tokio de una «remilitarización temeraria» que amenaza la estabilidad del Indo-Pacífico. La competencia entre potencias pasa del campo de batalla a la mesa de negociación y, de allí, a las cadenas de suministro y la tecnología. En ese contexto, Madrid adquiere un significado especial. En la XXX Cumbre Iberoamericana, el presidente Luis Abinader propuso que la República Dominicana sea sede de un centro para consolidar la alianza iberoamericana de inteligencia artificial. Ante el Encuentro Empresarial Iberoamericano añadió que el país es «mucho más que turismo» y que avanza hacia inversiones de mayor valor agregado.

La propuesta tiene lógica estratégica. La IA se ha convertido en una nueva forma de poder y en un motor del crecimiento mundial, y la rivalidad entre Washington y Pekín se libra hoy en chips, centros de datos y talento. La candidatura dominicana se apoya en hechos. El programa RD Inteligente reúne a 73.111 personas en formación. Además, fue en la cumbre de Santo Domingo de 2023 donde se adoptó la Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en los Entornos Digitales, antecedente directo de la alianza que ahora se discute. El país no llega a Madrid a pedir agenda: llega a continuar la suya.

La frontera decisiva, sin embargo, está en la investigación y el desarrollo. El Premio Nobel de Química Omar Yaghi dejó Berkeley para dirigir en la Universidad Tsinghua un centro de IA dedicado a nuevos materiales, mientras la matrícula doctoral en las grandes universidades estadounidenses cayó 15 %. El talento científico se muda hacia donde encuentra financiamiento, estabilidad y propósito. Para las naciones medianas eso supone una oportunidad poco común, porque el conocimiento ya no tiene un domicilio fijo y es posible atraerlo.

Las piezas existen. INTEC trabaja en una biorrefinería para convertir sargazo y residuos agrícolas en energía, combustibles y fertilizantes. Arizona mira al país como socio en semiconductores, y en Pedernales se proyecta procesar tierras raras con agua de mar para no presionar los ríos. Lo que falta es armarlas con visión de Estado. Eso exige convertir la propuesta de Madrid en un centro con presupuesto, gobernanza y alianzas universitarias y empresariales. También exige crear incentivos para atraer investigadores de la diáspora y de la región, y vincular la Meta RD 2036 con una agenda de I+D en semiconductores, energías limpias, bioeconomía y minerales estratégicos, con reglas ambientales estrictas. Una aduana digital, ágil y confiable forma parte de esa apuesta, porque ninguna industria de alta tecnología se instala donde la mercancía no circula con seguridad y rapidez.

El mundo que deja esta semana es más volátil, pero también más abierto a quienes sepan leerlo. Las potencias pagan sus guerras en las urnas, el petróleo responde a la política y el conocimiento cambia de domicilio. En ese escenario, la estabilidad dominicana es un activo estratégico. La tarea ahora es convertir esa estabilidad en innovación y la innovación en desarrollo.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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