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Mercado bursátil cierra al alza tras cuatro jornadas a la baja; petróleo se enfría y los operadores miran más allá del informe de inflación

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Santo Domingo, República Dominicana.— Los principales índices de la Bolsa de Valores de Nueva York revirtieron una racha de cuatro sesiones consecutivas de pérdidas y cerraron con ganancias el viernes, en una jornada marcada por la caída de los precios del crudo y por la lectura del índice de precios al consumidor (IPC) de agosto en Estados Unidos, que reforzó las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.
Resultados de la sesión
Dow Jones Industrial Average: subió 509,19 puntos (0,98%), hasta 52.573,29.S&P 500: avanzó 0,86%, cerrando en 7.656,98.Nasdaq Composite: ganó 0,96%, para terminar en 26.333,04.
Los tres promedios habían acumulado cuatro jornadas de retrocesos; para el Dow fue la racha negativa más prolongada desde abril.
En la semana, el Dow acumuló una caída aproximada del 1,6%, el S&P 500 retrocedió 0,8% y el Nasdaq perdió cerca de 0,7%, registrando su primera semana negativa en tres sesiones.
Petróleo y geopolítica
Los precios del petróleo retrocedieron tras las fuertes subidas de la semana motivadas por la escalada de tensiones en Oriente Medio.
Futuros WTI (West Texas Intermediate): cayeron 2,4%, hasta 100,05 USD/barril.
Futuros Brent: bajaron 2,8%, hasta 104,61 USD/barril.
Aun así, en la semana el WTI acumuló un alza cercana al 10%, mientras que el Brent registró una caída cercana al 9%.
La volatilidad del crudo sigue siendo un factor clave para la inflación y para la percepción de riesgo en los mercados globales.
Informe de inflación y expectativas sobre la Fed
El IPC de Estados Unidos subió 0,4% en agosto respecto al mes anterior y 3,4% interanual, en línea con las estimaciones. El IPC subyacente, que excluye energía y alimentos, aumentó 0,3% mensual, ligeramente por encima de lo esperado. Estos datos subrayan la presión que ejercen los precios energéticos sobre los bienes de consumo.
Tras la publicación del informe, los rendimientos del Tesoro se mantuvieron en su mayoría estables, aunque el rendimiento a 2 años superó el 4,6%, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2024.
La herramienta Fed
Watch del CME Group sitúa en torno al 86% la probabilidad de una subida de tipos de un cuarto de punto en la próxima reunión de la Reserva Federal.
Seema Shah, estratega global jefe en Principal Asset Management, señaló que el debate del mercado ha pasado de preguntarse si la Fed subirá a cuántas subidas serán necesarias en este ciclo, y añadió que tras años de inflación por encima del objetivo, los responsables de política monetaria podrían concluir que se requieren más de una alza para restablecer la estabilidad de precios.
Contexto y perspectivas
La combinación de una lectura de inflación que no despeja las dudas sobre la trayectoria de los tipos y la reciente volatilidad en los mercados energéticos mantiene a los inversores en alerta. No obstante, la caída del petróleo en la sesión permitió a los compradores recuperar terreno y limitar las pérdidas acumuladas durante la semana.
Los analistas advierten que, aunque los mercados hayan cerrado al alza, la senda de los tipos de interés y la evolución de los precios energéticos seguirán marcando la dirección de las bolsas en las próximas semanas.
Los inversores estarán atentos a la próxima decisión de la Fed y a cualquier nueva escalada geopolítica que pueda reactivar la presión sobre los precios del crudo.
Guecin.com — Redacción económica
Título: bursátil cierra al alza tras cuatro jornadas a la baja; petróleo se enfría y los operadores miran más allá del informe de inflación
OPINIÓN
Más allá del rebote: qué significa la reciente volatilidad de Wall Street para la economía dominicana
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La reciente recuperación de Wall Street, con el Dow subiendo más de 500 puntos tras cuatro jornadas de pérdidas, no debe leerse únicamente como un respiro pasajero en los mercados financieros globales. Detrás del rebote se esconden fuerzas estructurales —la persistencia de la inflación en Estados Unidos, la presión sobre los rendimientos de los bonos y la volatilidad del petróleo por tensiones geopolíticas— que configuran un escenario de riesgo y oportunidad para economías abiertas y dependientes de factores externos, como la República Dominicana.
El IPC estadounidense de agosto mostró un avance mensual de 0,4% y un alza interanual de 3,4%, con el núcleo (excluyendo energía y alimentos) subiendo 0,3%, cifras que han reforzado la expectativa de una nueva subida de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal, según las probabilidades implícitas en la herramienta FedWatch.
Para los mercados, la lectura fue clara: la Fed no ha terminado su ciclo de ajuste y los rendimientos a corto plazo, especialmente el del Tesoro a dos años, se han movido al alza, reflejando la mayor probabilidad de más incrementos en las tasas.
En paralelo, el petróleo, que había escalado por el cierre preventivo del oleoducto East‑West en Arabia Saudita tras ataques, retrocedió en la sesión, pero mantiene una elevada prima de riesgo que puede reactivarse con cualquier nueva escalada.
El WTI cerró cerca de 100 dólares por barril y el Brent alrededor de 104 dólares, con movimientos diarios que ilustran la fragilidad del equilibrio entre oferta y demanda en un contexto geopolítico tenso.
¿Qué implicaciones concretas tiene este entorno para la República Dominicana. En primer lugar, la isla es sensible a los precios internacionales del petróleo por su impacto directo en la factura energética, el costo del transporte y, por ende, en la inflación local.
Un crudo sostenidamente caro presiona los precios al consumidor y erosiona el poder adquisitivo, afectando el consumo interno, que es motor esencial del crecimiento dominicano.
En segundo lugar, la política monetaria de la Fed influye en los flujos de capital y en el costo del financiamiento externo.
Un ciclo de alzas prolongado tiende a fortalecer el dólar y a encarecer la deuda denominada en moneda extranjera, lo que puede traducirse en presiones sobre el tipo de cambio del peso dominicano y en mayores costos para empresas y el sector público que dependen de financiamiento externo.
Datos recientes y análisis del Banco Central y organismos multilaterales muestran que, aunque la economía dominicana ha mostrado resiliencia gracias a la recuperación del turismo y las remesas, persisten vulnerabilidades frente a choques externos.
Las repercusiones se manifiestan en varios canales.
El canal de precios: el alza del petróleo incrementa los costos logísticos y de producción, alimentando la inflación importada.
El canal financiero: mayores tasas en Estados Unidos elevan el rendimiento de activos en dólares, lo que puede provocar salidas de capitales desde mercados emergentes y presionar la depreciación cambiaria.
El canal real: si el consumo se debilita por pérdida de poder adquisitivo o por encarecimiento del crédito, la demanda interna puede moderarse, afectando sectores clave como comercio, construcción y servicios.
Para un país donde el turismo y las remesas representan pilares del ingreso en divisas, la estabilidad del tipo de cambio y la capacidad de mantener precios competitivos son determinantes para sostener la recuperación.
Frente a este panorama, la respuesta de política pública en la República Dominicana debe ser prudente, coordinada y proactiva.
Primero, la autoridad monetaria debe mantener una vigilancia estrecha sobre la inflación subyacente y la dinámica del tipo de cambio. Si las presiones inflacionarias se transmiten de forma sostenida, el Banco Central podría verse obligado a ajustar su postura para anclar expectativas, aunque con cuidado de no asfixiar la recuperación económica.
Segundo, la política fiscal debe priorizar la eficiencia del gasto y la protección de los hogares más vulnerables mediante transferencias focalizadas y medidas temporales que mitiguen el impacto del alza de combustibles, evitando al mismo tiempo déficits que aumenten la necesidad de financiamiento externo en condiciones adversas.
Tercero, es imprescindible acelerar medidas estructurales que reduzcan la vulnerabilidad externa: diversificar fuentes de energía, promover eficiencia energética, fortalecer la base exportadora no turística y mejorar el clima de inversión para atraer capitales productivos de largo plazo.
Informes del Banco Central y organismos internacionales subrayan la importancia de estas medidas para aumentar la resiliencia macroeconómica.
Nuestra recomendación concreta para mi país es doble y complementaria: en el corto plazo, adoptar un enfoque de “protección inteligente” que combine una política monetaria vigilante con medidas fiscales temporales y focalizadas para amortiguar el impacto del crudo y la posible depreciación; en el mediano plazo, impulsar una agenda de diversificación energética y de exportaciones que reduzca la exposición a choques externos y mejore la sostenibilidad de las cuentas externas.
Esto implica acelerar inversiones en energías renovables, mejorar la eficiencia del transporte y logística, y promover cadenas de valor que agreguen mayor contenido local a las exportaciones.
Además, fortalecer los mecanismos de gestión de riesgo (reservas internacionales, líneas de crédito contingentes) dará al país mayor margen de maniobra ante episodios de volatilidad global.
En definitiva, el rebote de Wall Street y la caída puntual del petróleo no deben inducir a la complacencia.
La combinación de inflación persistente en Estados Unidos, la posibilidad de más alzas de la Fed y la fragilidad de los mercados energéticos exige políticas domésticas que protejan a los más vulnerables sin sacrificar la estabilidad macroeconómica.
Para la República Dominicana, la clave es convertir la gestión del riesgo en una oportunidad para acelerar reformas que eleven la resiliencia y la competitividad del país en un mundo cada vez más incierto.
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