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La puerta de las lágrimas se convierte en el nuevo epicentro del desorden global

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Milicianos hutíes avanzan sobre las costas del mar Rojo durante la ofensiva más violenta en cuatro años que ya deja más de 120 muertos y amenaza el control del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb paso vital del comercio entre Asia y Europa | Ataques de los hutíes en Yemen en el estrecho Bab el-Mandeb |

La ofensiva hutí sobre Bab el-Mandeb, con más de 120 muertos en solo dos días, no es un episodio más de la guerra yemení: es la maniobra que puede estrangular la última válvula por la que respira el comercio entre Asia y Europa

Hay geografías que concentran, en apenas unos kilómetros de agua, el pulso de la economía mundial. El estrecho de Bab el-Mandeb —la «puerta de las lágrimas», según su traducción del árabe— es una de ellas, y esta semana su nombre volvió a hacer honor a su historia. Más de 120 personas murieron en cuarenta y ocho horas —129 según el recuento que la AFP elaboró a partir de varias fuentes— cuando los rebeldes hutíes, aliados de Teherán, lanzaron su ofensiva terrestre más sangrienta en cuatro años sobre las costas del mar Rojo y la región de Taiz, apoyados por cohetes y drones. Del lado progubernamental cayeron al menos 39 efectivos; del lado rebelde, al menos 42 combatientes, según fuentes médicas y militares de ambos bandos. Ni el gobierno reconocido ni la insurgencia han ofrecido un balance oficial, pero el objetivo ya no admite lecturas ingenuas: una fuente militar acusó a los hutíes de querer apoderarse de las zonas que bordean el estrecho, la arteria que conecta Asia con Europa a través del canal de Suez. [infobae.com], [abc.com.py]

Para dimensionar lo que está en juego conviene mirar el mapa energético con frialdad. Por Bab el-Mandeb transita en torno al 12 % del comercio mundial por valor, cerca del 30 % del tráfico de contenedores y una porción decisiva del petróleo que se mueve por mar; en condiciones normales, entre 8 y 9 millones de barriles diarios cruzan sus apenas 29 kilómetros de anchura. Pero la coyuntura de 2026 lo ha vuelto todavía más frágil. Tras el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán en febrero —la mayor disrupción de la historia del mercado petrolero, con caídas del tránsito superiores al 80 % respecto de su nivel previo—, Bab el-Mandeb quedó convertido en la única vía marítima realista para que Arabia Saudita coloque su crudo, canalizándolo por el oleoducto Este-Oeste hacia Yanbú en el mar Rojo. Los flujos que absorbió este segundo estrecho llegaron a casi duplicarse, hasta rondar los 7,2 millones de barriles diarios en abril. Y ahí reside la trampa: cuanto más peso descarga Occidente sobre esta ruta de emergencia, más devastador resulta cualquier intento de cerrarla. Un bloqueo simultáneo de Ormuz y Bab el-Mandeb comprometería cerca del 30 % del transporte global de contenedores, sin alternativa terrestre viable y con el único desvío posible —el Cabo de Buena Esperanza— sumando entre diez y catorce días de navegación, primas de seguro multiplicadas y fletes disparados. [blog.turqoa.com], [diarioelcanal.com] [ship.rootz.global], [infobae.com] [tlcapital.ai] [themiddlee…nsider.com], [expansion.mx]

Lo verdaderamente inquietante no es solo el número de muertos, sino la lógica estratégica que revela. Los hutíes no controlan hoy ningún punto con acceso directo al estrecho —dominan más al norte el puerto de Hodeida—, pero su ofensiva sobre Taiz y Moca dibuja una intención inequívoca de alcanzar sus orillas. Desde julio, cuando colapsó la tregua de 2022, la milicia ataca con frecuencia buques saudíes y decretó un bloqueo marítimo contra Riad, tras episodios letales como el ataque al mercante Tihamah que dejó tripulantes paquistaníes e indonesios muertos. Es la demostración de cómo un actor no estatal, armado y financiado por una potencia regional, puede alterar el funcionamiento del comercio planetario sin necesidad de una guerra abierta a gran escala. Teherán ha aprendido a proyectar poder por interpósita mano: una pinza marítima que va de Ormuz a Bab el-Mandeb y que le concede influencia indirecta sobre las dos llaves del petróleo mundial. [infobae.com] [canal26.com]

Para una economía como la dominicana —abierta, importadora neta de combustibles y dependiente de cadenas logísticas globales— este tablero lejano no es abstracto. El encarecimiento de los seguros, los fletes y la energía viaja más rápido que cualquier buque, y termina depositándose en el surtidor, en la factura eléctrica y en el precio de los bienes importados. La puerta de las lágrimas nos recuerda que la seguridad energética del Caribe se decide también en el mar Rojo, y que la resiliencia de nuestras cadenas de suministro exige diversificación de proveedores, reservas estratégicas y una diplomacia comercial atenta a los cuellos de botella del mundo. Cuando se cierra una puerta que sostiene el 12 % del comercio global, nadie —tampoco una isla del Caribe— queda del otro lado del umbral./

| #GuasábaraEditor

Título: La puerta de las lágrimas se convierte en el nuevo epicentro del desorden global

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