
Santo Domingo, R.D. – La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) afirmó que una aduana moderna y eficiente constituye parte fundamental de la infraestructura competitiva del país y destacó la importancia de fortalecer la cooperación público-privada para facilitar el comercio y contribuir al desarrollo productivo.
El presidente de la AIRD, Julio Virgilio Brache, se expresó en esos términos durante la apertura del Encuentro Industrial “Aduanas como aliada estratégica del desarrollo productivo”, que contó con la participación del director general de Aduanas, Nelson Arroyo.
Brache señaló que Aduanas no es solo una institución recaudadora y de control, pues su eficiencia incide directamente en las cadenas de abastecimiento, las exportaciones y la capacidad de las empresas para producir, invertir y generar empleos. “Una aduana moderna es parte de la infraestructura competitiva de un país”, afirmó.
El dirigente empresarial reconoció los avances alcanzados en modernización, digitalización y facilitación del comercio, así como mecanismos como el Operador Económico Autorizado (OEA). También valoró el papel de Aduanas en la lucha contra el contrabando y el comercio ilícito y la coordinación desarrollada con el MICM, la DGII, el Ministerio Público y otras instituciones. “Los avances logrados mediante la cooperación público-privada demuestran que cuando trabajamos juntos podemos enfrentar problemas que durante años parecieron difíciles de superar”, expresó.

Por su parte, Nelson Arroyo, indicó que, en materia de control, en los primeros siete meses de este año se han emitido, a través de su sistema de riesgo, unas 14,774 alertas en zona primaria, lo que ha generado un incremento en las recaudaciones superior a los 2,630 millones de pesos.
Asimismo, se refirió a que uno de los proyectos más importantes de la agenda de transformación digital es Aduana Virtual, una reestructuración integral de nuestros canales y plataformas digitales que permitirá ofrecer una experiencia más simple, integrada y eficiente, concentrando en una plataforma única los servicios, trámites y transacciones de los operadores.
“Uno de los hitos de esta gestión ha sido la implementación del sistema de pagos mediante tarjetas de crédito y débito, tanto de forma presencial como a través de los canales digitales. Desde su puesta en operación, esta modalidad ha permitido recaudar más de RD$1,100 millones, a través de más de 8,000 transacciones, facilitando el cumplimiento de las obligaciones aduaneras y aportando mayor flexibilidad financiera a las micro, pequeñas y medianas empresas”, indicó Arroyo.
“De igual manera, integraremos inteligencia artificial a nuestro Motor de Riesgo para llevarlo al siguiente nivel, permitiendo una visión holística y predictiva de las operaciones, mejorar el perfilamiento de cargas y pasar de una gestión de riesgo lineal a una gestión anticipativa y estratégica”, concluyó Arroyo.

Controlar mejor para facilitar más
Entre los desafíos pendientes, Brache planteó continuar avanzando en el equilibrio entre control y facilitación bajo el principio de “controlar mejor para poder facilitar más”. Indicó que esto supone modernizar puertos y pasos fronterizos y aprovechar la trazabilidad, la tecnología, la inteligencia de datos y la gestión de riesgos para concentrar los controles donde sean necesarios y agilizar las operaciones de quienes cumplen.

Panel
Al final de la conferencia, fue celebrado un panel moderado por el vicepresidente ejecutivo de la AIRD, Mario Pujols, en el cual el director general de Aduanas abordó diversos temas de interés para el sector industrial.
Arroyo habló de las medidas para reducir los costos y tiempos de despacho de mercancías, los próximos pasos de la transformación digital de Aduanas y la evolución del sistema de gestión de riesgos para facilitar las operaciones de las empresas cumplidoras. También se refirió al equilibrio entre la facilitación del comercio legítimo y el combate al contrabando, la subvaluación y otras prácticas de competencia desleal.
El intercambio incluyó, además, los desafíos para aprovechar mejor los acuerdos comerciales, el control de mercancías declaradas en tránsito hacia Haití, el desarrollo de los centros logísticos y las transformaciones que deberá impulsar la DGA en los próximos años para contribuir a que la República Dominicana sea más competitiva para producir y exportar.

Este jueves realizamos el Encuentro Industrial “Aduanas como aliada estratégica del desarrollo productivo”, donde el director general de @aduanard, Nelson Arroyo, compartió los avances y próximos pasos de la transformación digital, la gestión de riesgos y las medidas para reducir… pic.twitter.com/ZlnHrVcZLx
— aird (@airdmedia) August 20, 2026
Hoy, nuestro director general, @nelsonarroyop, participó en el Encuentro Industrial “Aduanas como aliada estratégica del desarrollo productivo”, organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (@airdmedia). pic.twitter.com/KAH0LarI5d
— Dirección General de Aduanas (@aduanard) August 20, 2026
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Aduanas: de institución recaudadora a plataforma estratégica del desarrollo nacional
El reconocimiento de la AIRD al papel de la Dirección General de Aduanas confirma que la competitividad dominicana depende de una gestión capaz de combinar tecnología, facilitación comercial, control inteligente, seguridad jurídica y cooperación público-privada.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Durante décadas, las aduanas fueron percibidas principalmente como puntos de vigilancia, recaudación y fiscalización. Esa concepción, aunque todavía conserva una parte esencial de la responsabilidad institucional, resulta insuficiente frente a las exigencias del comercio contemporáneo. En una economía interconectada, donde la velocidad logística, la trazabilidad y la previsibilidad regulatoria determinan la capacidad de competir, una aduana moderna constituye una verdadera infraestructura para el desarrollo.
El reconocimiento formulado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana al papel estratégico de la Dirección General de Aduanas trasciende el protocolo entre los sectores público y privado. Representa una lectura correcta de los desafíos productivos del país. Aduanas no opera al margen de la industria, las exportaciones o la inversión, sino que se encuentra en el centro de las cadenas de abastecimiento y de cada decisión empresarial vinculada con producir, importar insumos, movilizar mercancías o acceder a mercados internacionales.
Cuando un proceso aduanero funciona con agilidad, transparencia y previsibilidad, disminuyen los tiempos de despacho, se reducen los costos logísticos y aumenta la confianza de los operadores. Cuando ocurre lo contrario, el impacto alcanza los inventarios, las líneas de producción, los compromisos de exportación y la capacidad de las empresas para competir. Por eso, afirmar que una aduana moderna forma parte de la infraestructura competitiva del país no es una metáfora. Es una definición económica y estratégica.
El planteamiento del presidente de la AIRD, Julio Virgilio Brache, coloca la discusión en su dimensión adecuada. La eficiencia aduanera incide directamente en la capacidad de las empresas para producir, invertir y generar empleos. También influye en la decisión de una compañía internacional que evalúa instalar una operación manufacturera, logística o tecnológica en territorio dominicano. El inversionista no observa únicamente los incentivos fiscales o el costo de la mano de obra. Examina la estabilidad de las reglas, la conectividad, los tiempos portuarios, la digitalización de los servicios y la capacidad institucional para facilitar operaciones legítimas sin debilitar los controles.
En ese contexto, la transformación digital impulsada por la Dirección General de Aduanas adquiere un valor estructural. El proyecto Aduana Virtual, concebido para integrar en una plataforma única los servicios, trámites y transacciones de los operadores, puede convertirse en uno de los principales instrumentos de simplificación administrativa del Estado dominicano. Su importancia no reside solamente en trasladar procedimientos hacia canales digitales, sino en rediseñar la experiencia completa de los usuarios y eliminar fragmentaciones que históricamente han generado costos, demoras e incertidumbre.
Digitalizar, sin embargo, no significa reproducir en una pantalla la misma burocracia que antes se gestionaba en papel. La verdadera transformación exige interoperabilidad, automatización, seguridad, trazabilidad y capacidad de respuesta. Una Aduana Virtual efectiva deberá reducir pasos innecesarios, evitar duplicidades documentales, permitir el seguimiento de los expedientes y ofrecer información clara sobre el estado de cada operación. Deberá ser una plataforma centrada en el usuario, pero respaldada por controles robustos que protejan los ingresos públicos y la seguridad de la cadena logística.
La implementación del pago mediante tarjetas de crédito y débito constituye una señal positiva en esa dirección. Los más de RD$1,100 millones recaudados mediante más de 8,000 transacciones revelan que la modernización de los medios de pago responde a una necesidad real. Para las micro, pequeñas y medianas empresas, disponer de alternativas digitales aporta flexibilidad financiera, reduce desplazamientos y facilita el cumplimiento de las obligaciones aduaneras. Esta medida también permite cerrar espacios a la discrecionalidad, mejorar el registro de las operaciones y fortalecer la transparencia.
Otro componente decisivo será la incorporación de inteligencia artificial al Motor de Riesgo. La gestión aduanera actual no puede depender exclusivamente de revisiones generalizadas o criterios lineales. El volumen creciente de mercancías exige sistemas capaces de analizar grandes cantidades de información, identificar patrones y concentrar los controles en las operaciones que presenten mayores probabilidades de irregularidad.
Las 14,774 alertas emitidas durante los primeros siete meses del año y el incremento recaudatorio superior a RD$2,630 millones evidencian el potencial de una fiscalización basada en riesgos. No obstante, la próxima etapa debe orientarse hacia una gestión predictiva, capaz de anticipar comportamientos, relacionar variables y mejorar el perfilamiento de las cargas. La inteligencia artificial puede aumentar esa capacidad, siempre que su implementación esté acompañada de calidad de datos, auditorías permanentes, supervisión humana y reglas claras sobre el uso de la información.
El desafío consiste en evitar que la tecnología convierta errores históricos o criterios opacos en decisiones automatizadas. Los algoritmos deben fortalecer la objetividad institucional, no sustituir la responsabilidad de los funcionarios. Todo operador afectado por una decisión debe contar con mecanismos de revisión y garantías de debido proceso. La innovación pública adquiere legitimidad cuando produce eficiencia sin sacrificar transparencia, seguridad jurídica ni derechos.
La expresión “controlar mejor para facilitar más” resume el equilibrio que debe orientar la nueva política aduanera. Facilitar no significa flexibilizar indiscriminadamente ni disminuir la capacidad fiscalizadora del Estado. Significa diferenciar entre los operadores cumplidores y quienes recurren al contrabando, la subvaluación, la falsificación o cualquier otra práctica de competencia desleal. Una gestión inteligente debe permitir que quienes cumplen movilicen sus mercancías con mayor rapidez, mientras los recursos de inspección se concentran en las operaciones de alto riesgo.
Mecanismos como el Operador Económico Autorizado adquieren especial relevancia dentro de este enfoque. Reconocer y acompañar a las empresas que demuestran estándares elevados de seguridad y cumplimiento contribuye a la creación de una cultura empresarial responsable. A cambio, el Estado puede otorgar facilidades que reduzcan tiempos y costos, sin renunciar a su facultad de fiscalización. Se construye así una relación basada en confianza verificable, no en privilegios ni excepciones discrecionales.
La cooperación entre Aduanas, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, la Dirección General de Impuestos Internos, el Ministerio Público y el sector empresarial también resulta indispensable para enfrentar los ilícitos. El comercio ilegal no representa únicamente una pérdida de recaudaciones. Distorsiona los mercados, perjudica a las empresas formales, destruye empleos, afecta a los consumidores y debilita la autoridad del Estado.
Para una industria que paga impuestos, cumple regulaciones y sostiene empleos formales, competir contra mercancías introducidas mediante contrabando o declaradas por debajo de su valor real constituye una desventaja inadmisible. Combatir esas prácticas es, por tanto, una política de defensa de la producción nacional y de protección de la competencia legítima.
Los desafíos pendientes todavía son importantes. La modernización de puertos y pasos fronterizos, el control de mercancías declaradas en tránsito hacia Haití, el aprovechamiento de los acuerdos comerciales y la consolidación de los centros logísticos requieren coordinación, inversión y visión de largo plazo. La posición geográfica de la República Dominicana ofrece una oportunidad excepcional para convertir al país en un nodo regional de producción, distribución y servicios logísticos, pero esa ventaja no se materializará automáticamente.
Será necesario fortalecer la infraestructura física y digital, armonizar procedimientos, capacitar continuamente al personal y medir el desempeño institucional mediante indicadores verificables. Los tiempos de despacho, la cantidad de trámites, el costo de cumplimiento, la disponibilidad de los sistemas y la satisfacción de los operadores deben convertirse en parámetros públicos de evaluación. La modernización no puede medirse solamente por plataformas anunciadas o equipos adquiridos, sino por el impacto concreto que produce en la economía.
El encuentro entre la AIRD y la Dirección General de Aduanas plantea, en definitiva, una agenda de corresponsabilidad. El Estado debe ofrecer procesos eficientes, reglas claras, controles técnicos y canales transparentes. El sector privado, por su parte, debe fortalecer el cumplimiento, suministrar información confiable y rechazar cualquier práctica que distorsione la competencia. La cooperación público-privada alcanza su mayor legitimidad cuando genera resultados que benefician a toda la sociedad y no únicamente a intereses particulares.
La evolución de Aduanas hacia una plataforma estratégica del desarrollo representa una oportunidad para elevar la competitividad dominicana. La meta no debe limitarse a recaudar más, aunque proteger los ingresos públicos siga siendo fundamental. Debe consistir en recaudar con inteligencia, controlar con precisión, facilitar con transparencia y contribuir activamente a que la República Dominicana produzca más, exporte mejor y participe con mayor fortaleza en las cadenas globales de valor.
Si esa visión se sostiene con continuidad, integridad institucional y capacidad técnica, Aduanas dejará de ser percibida únicamente como una frontera administrativa. Se consolidará como una puerta de entrada a la inversión, una aliada de la industria y una de las columnas esenciales del desarrollo productivo nacional.















