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Reino Unido endurece su vigilancia marítima ante el avance de la flota rusa

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La Marina Real británica completó una operación de vigilancia de 72 horas sobre buques de guerra y petroleros rusos que transitaban por aguas del Reino Unido, en un contexto de creciente tensión con Moscú y de una guerra que continúa redefiniendo la seguridad europea. Según informó Londres, el destructor HMS Duncan, la fragata HMS St Albans y el patrullero HMS Severn supervisaron el paso del destructor ruso Admiral Levchenko y de los cargueros General Skobelev y Sparta por el mar del Norte y el Canal de la Mancha, con apoyo aéreo de un helicóptero Merlin.

“La Marina Real británica anunció que completó una operación de seguimiento de 72 horas sobre buques de guerra y petroleros de Rusia en aguas del Reino Unido.”La vigilancia incluyó también al buque de reabastecimiento Akademik Pashin, monitoreado por el HMS Mersey, antes de que las tareas fueran transferidas a un aliado de la OTAN frente a las costas francesas.

Londres enmarca estas acciones dentro de su estrategia para controlar la denominada flota fantasma rusa, creada en 2022 para evadir sanciones internacionales tras la invasión a Ucrania. El comunicado oficial sostiene que la presión británica obligó a Moscú a desplegar recursos adicionales, entre ellos la fragata Neustrashimy, para proteger cargamentos considerados ilegales.

El jefe del Estado Mayor de la Marina, Gwyn Jenkins, advirtió que “no hay lugar para la complacencia” y señaló que estas embarcaciones continúan representando “un riesgo inaceptable” para la seguridad marítima y el medio ambiente. Jenkins afirmó que el Reino Unido actuará nuevamente si es necesario, destacando que las operaciones contra actividad rusa en aguas británicas han aumentado un 25% en lo que va de 2026 respecto al año anterior.Mientras Londres refuerza su vigilancia marítima, Ucrania enfrenta nuevas consecuencias de la ofensiva rusa. Un ataque contra un almacén en el distrito de Buchansky, en la región de Kiev, dejó 27 muertos y más de 40 heridos, incluidos cuatro niños, según autoridades locales. Equipos de emergencia evacuaron a 381 personas y continúan las labores de rescate y evaluación de daños. El presidente Volodimir Zelensky instó a evitar el almacenamiento de municiones cerca de zonas residenciales, subrayando la necesidad de reforzar medidas de seguridad en áreas civiles.

La operación británica y el ataque en Kiev ilustran dos dimensiones de un mismo conflicto: la disputa por el control de rutas estratégicas y el impacto devastador sobre la población civil. En este escenario, el Reino Unido busca consolidar su rol como actor clave en la vigilancia marítima europea, mientras Ucrania continúa enfrentando los efectos directos de la agresión rusa.