Inicio GLOBALES Canciller Roberto Álvarez destaca oportunidad histórica para fortalecer el comercio y las...

Canciller Roberto Álvarez destaca oportunidad histórica para fortalecer el comercio y las inversiones entre República Dominicana y México

20
Canciller Roberto Álvarez: “La incorporación de insumos, componentes y procesos industriales procedentes de México puede fortalecer aún más la competitividad de ambos países y ampliar sus posibilidades de atender conjuntamente terceros mercados”

Exhorta a los líderes empresariales a liderar una nueva etapa de integración económica entre ambas naciones.

El canciller Roberto Álvarez durante su intervención ante la Cámara de Comercio e Inversión Dominico-Mexicana, donde destacó el potencial estratégico para fortalecer el comercio y las inversiones entre República Dominicana y México.

Santo Domingo.- El ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, afirmó que la transformación del escenario geoeconómico internacional, la capacidad industrial mexicana y la plataforma logística y la capacidad manufacturera dominicana representan una oportunidad estratégica para alcanzar una nueva etapa de desarrollo de las relaciones comerciales y de inversión entre República Dominicana y México.

Al participar como conferencista invitado en un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio e Inversión Dominico-Mexicana (Cadomex), el canciller sostuvo que México dispone de una sólida base industrial y una amplia red de proveedores, mientras que la  República Dominicana ha desarrollado sectores manufactureros dinámicos, cuenta con una ubicación estratégicaacceso preferencial a importantes mercadosestabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y fortalecimiento institucional. Estos atributos representan el mayor potencial de evolución de las relaciones domínico-mexicanas.

“La incorporación de insumos, componentes y procesos industriales procedentes de México puede fortalecer aún más la competitividad de ambos países y ampliar sus posibilidades de atender conjuntamente terceros mercados”, indicó.

Asimismo, consideró que el alto grado de confianza, entendimiento y madurez que caracteriza las relaciones entre República Dominicana y México crea condiciones propicias para ampliar la cooperación hacia nuevas áreas de interés estratégico y enfrentar de manera conjunta desafíos regionales comunes, como el impacto del sargazo.

Álvarez también destacó que México es uno de los mayores inversionistas extranjeros en el país, con inversiones acumuladas que superan los USD 3,000 millones, a través de empresas como Claro Dominicana, Bepensa, Sigma Alimentos y The Palace Company.

Resaltó, además, el papel del sector empresarial en la consolidación de las relaciones entre ambos países, al señalar que son las empresas las que desarrollan proveedores, incorporan innovación y crean los vínculos económicos que posteriormente consolidan las instituciones. En ese sentido, exhortó a los líderes empresariales a desempeñar un papel decisivo en la próxima etapa de la relación económica entre República Dominicana y México.

La actividad fue encabezada por el presidente de la Cadomex, Jesús Cornejo, quien destacó las amplias oportunidades para profundizar la cooperación entre República Dominicana y México en áreas como el comercio, la educación, la cultura y el turismo.

«Existen grandes oportunidades para posicionar a República Dominicana, con el apoyo de México, dentro de las cadenas globales de valor y de suministro, especialmente en los productos y servicios que se exportan hacia Estados Unidos», afirmó.

Durante el encuentro, el canciller Roberto Álvarez respondió preguntas de empresarios y representantes del sector privado sobre las perspectivas del comercio bilateral, el clima de inversión, las oportunidades de negocios y la estrategia del Gobierno dominicano para fortalecer la inserción internacional de la economía nacional.

Álvarez estuvo acompañado por los viceministros Francisco Caraballo, Hugo F. Rivera y Opinio Díaz, además de directores y otros funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. También participó el director ejecutivo de la Cadomex, Tony Sánchez; el embajador de México en República Dominicana, Carlos Aysa González; miembros de la junta directiva de Cadomex; representantes de empresas de los sectores financiero, industrial, logístico, comercial, tecnológico y de servicios; así como autoridades del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).

EDITORIAL |

República Dominicana y México: una alianza económica para la nueva geografía del comercio
La visión planteada por el canciller Roberto Álvarez ante Cadomex coloca sobre la mesa una oportunidad que trasciende la diplomacia protocolar: convertir la histórica cercanía entre República Dominicana y México en una plataforma estratégica de comercio, inversión, manufactura, logística e integración productiva con alcance regional y global.
La relación entre República Dominicana y México entra en un momento decisivo. No se trata únicamente de profundizar vínculos comerciales ya existentes ni de celebrar la presencia de empresas mexicanas que han apostado con éxito al mercado dominicano. La coyuntura actual exige una lectura más ambiciosa: ambos países están ante la posibilidad de construir una alianza económica de nueva generación, capaz de responder a los cambios del comercio internacional, al rediseño de las cadenas globales de suministro y a la necesidad de crear plataformas productivas más cercanas, confiables y competitivas.
La intervención del canciller Roberto Álvarez ante la Cámara de Comercio e Inversión Dominico-Mexicana no debe verse como una pieza más del discurso diplomático tradicional. Su planteamiento apunta a una visión geoeconómica de fondo: México posee una base industrial robusta, una red de proveedores de alto nivel y una experiencia manufacturera consolidada; República Dominicana, por su parte, cuenta con una ubicación geográfica privilegiada, estabilidad macroeconómica, acceso preferencial a mercados internacionales, seguridad jurídica, zonas francas dinámicas, plataforma logística en expansión y una economía que ha demostrado resiliencia y capacidad de atracción de inversiones.
Esa combinación no es menor. En un mundo marcado por tensiones comerciales, fragmentación geopolítica, relocalización de empresas y búsqueda de mercados cercanos a los grandes centros de consumo, República Dominicana puede convertirse en un socio estratégico para México en el Caribe y en una puerta competitiva hacia terceros mercados. A su vez, México puede aportar a la economía dominicana insumos, componentes, procesos industriales, tecnología, capital empresarial y experiencia acumulada en sectores donde su aparato productivo tiene peso continental.
La clave está en pasar de una relación comercial convencional a una verdadera integración productiva. Si las empresas mexicanas y dominicanas logran articular cadenas de valor, desarrollar proveedores, transferir capacidades, impulsar manufactura complementaria y aprovechar los acuerdos comerciales disponibles, ambos países podrían crear un modelo de cooperación económica mucho más sofisticado. No se trata solo de vender más, sino de producir mejor, integrarse con inteligencia y competir juntos.
En ese contexto, el llamado del canciller al liderazgo empresarial tiene una importancia estratégica. Las relaciones económicas modernas no se construyen únicamente desde los despachos gubernamentales. Se consolidan cuando el sector privado identifica oportunidades, asume riesgos, incorpora innovación, genera empleos, transforma procesos y convierte la confianza diplomática en resultados tangibles. Las instituciones abren puertas, pero son las empresas las que convierten esas puertas en corredores permanentes de inversión, comercio y desarrollo.
México ya es uno de los grandes inversionistas extranjeros en República Dominicana, con más de 3,000 millones de dólares acumulados y presencia de empresas relevantes en telecomunicaciones, alimentos, bebidas, turismo y otros sectores. Ese dato confirma que la confianza existe, que el capital mexicano conoce el terreno dominicano y que hay una base real sobre la cual construir una etapa superior de relacionamiento económico. La pregunta ya no es si México puede invertir en República Dominicana, sino cómo ampliar, diversificar y elevar esa inversión hacia sectores de mayor valor agregado.
La República Dominicana tiene ante sí una oportunidad que no puede desaprovechar. Su estrategia de inserción internacional debe ir más allá de la promoción genérica de inversiones. El país necesita identificar sectores específicos donde pueda integrarse con México: manufactura avanzada, dispositivos médicos, agroindustria, logística, energías limpias, turismo sostenible, tecnologías de servicios, alimentos procesados, comercio digital y encadenamientos industriales orientados a exportación. La diplomacia económica debe convertirse en una herramienta activa de desarrollo nacional.
Pero esta oportunidad también exige responsabilidad interna. Para atraer más inversión y consolidar alianzas de largo plazo, el país debe seguir fortaleciendo la seguridad jurídica, la eficiencia regulatoria, la calidad de la infraestructura, la formación técnica del talento humano, la facilitación del comercio, la conectividad logística y la simplificación de trámites. La confianza internacional no se decreta, se construye todos los días con instituciones funcionales, reglas claras y visión de Estado.
La relación con México, además, tiene un valor que va más allá de lo estrictamente económico. Ambos países comparten intereses en turismo, cultura, educación, cooperación regional y desafíos ambientales como el sargazo, cuya incidencia afecta al Caribe y demanda respuestas conjuntas. Esta agenda multidimensional permite pensar en una relación más madura, donde comercio, inversión, sostenibilidad e innovación formen parte de una misma arquitectura de cooperación.
La República Dominicana ha avanzado en posicionarse como un centro logístico y productivo del Caribe. Sin embargo, el salto cualitativo dependerá de su capacidad para integrarse de manera más inteligente a las cadenas regionales y globales de valor. En esa ruta, México no debe ser visto solo como un mercado amigo, sino como un socio industrial, tecnológico y estratégico. La complementariedad entre ambos países puede convertirse en una ventaja competitiva si se gestiona con visión, coordinación público-privada y sentido de oportunidad histórica.
El mensaje de fondo es claro: la diplomacia dominicana debe seguir ampliando su vocación económica. En tiempos de cambios globales acelerados, la política exterior no puede limitarse a la representación protocolar. Debe abrir mercados, atraer inversiones, conectar empresarios, defender intereses nacionales y colocar al país en las conversaciones donde se define el futuro productivo de la región.
República Dominicana y México tienen historia, confianza y capacidad. Ahora necesitan audacia. La nueva etapa de sus relaciones no debe limitarse a buenos deseos ni a declaraciones de amistad. Debe traducirse en proyectos, inversiones, empleos, innovación, exportaciones y desarrollo compartido. Si ambos países logran convertir sus fortalezas en una estrategia común, estarán no solo fortaleciendo una relación bilateral, sino construyendo una plataforma regional de competitividad para el siglo XXI.