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Aduanas como motor de competitividad

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Editorial: Aduanas como motor de competitividad

La DGA presenta cifras que invitan a una lectura optimista: crecimiento del comercio exterior de 9.4 %, recaudaciones por RD$152,303 millones en siete meses y una proyección de cierre cercana a RD$280,000 millones. Más allá del titular, esos números son la punta visible de una transformación institucional que combina tecnología, gestión de riesgos y cooperación público‑privada. También surgen preguntas sobre sostenibilidad, equilibrios regulatorios y el verdadero impacto en la competitividad productiva del país.

Resultados y significado económico

Los datos muestran una economía que exporta más y diversifica su intercambio. Las exportaciones crecieron 12.5 % y las importaciones aumentaron, lo que refleja dinamismo productivo y demanda interna. Sin embargo, el crecimiento por sí solo no garantiza desarrollo inclusivo; es necesario distinguir entre expansión del comercio y mejora estructural. Conviene preguntarse si se están consolidando cadenas de valor locales, si aumenta el contenido nacional de las exportaciones y si se generan empleos de calidad, o si predominan actividades de bajo valor agregado y logística transitoria.

La recaudación adicional y la mayor eficiencia en controles son positivas siempre que se traduzcan en inversión pública en infraestructura logística y en incentivos para la industria nacional. Si los recursos se destinan principalmente a gastos corrientes sin una estrategia de largo plazo, el efecto multiplicador será limitado y la oportunidad de apalancar la modernización para un desarrollo sostenido se perderá.

Modernización tecnológica y gestión inteligente del riesgo

La apuesta por Aduana Virtual, la incorporación de inteligencia artificial y la mejora del motor de riesgos son pasos necesarios para una aduana del siglo XXI. La reducción en la proporción de declaraciones con alertas y el aumento de la efectividad indican una gestión más focalizada que interviene menos operaciones pero con mayor impacto, lo que reduce costos para los operadores cumplidores y concentra recursos en puntos críticos.

No obstante, la tecnología no es neutral. Su eficacia depende de la calidad de los datos, la transparencia de los algoritmos y la capacitación del personal. La automatización sin marcos de gobernanza puede reproducir sesgos, generar incertidumbre para las pequeñas empresas y crear nuevos cuellos de botella si las plataformas no son interoperables con puertos, aduanas regionales y operadores logísticos.

Facilitación del comercio y protección de la producción nacional

Medidas concretas como el programa Despacho en 24 Horas y la posibilidad de pagar con tarjeta alivian la carga administrativa de micro, pequeñas y medianas empresas y mejoran la experiencia del usuario del comercio exterior. Al mismo tiempo, el énfasis en combatir el contrabando y la subvaluación es indispensable para proteger la industria local y garantizar competencia leal.

El desafío consiste en mantener el equilibrio entre control y facilitación. Controlar mejor para facilitar más exige criterios de riesgo previsibles, procesos auditables y un canal efectivo de resolución de disputas para los operadores. La cooperación con el sector privado debe institucionalizarse para que la retroalimentación técnica influya en las reglas y en la priorización de controles.

Riesgos y recomendaciones estratégicas

Es imprescindible avanzar en transparencia algorítmica publicando criterios generales del motor de riesgo y sometiendo las herramientas a auditorías independientes para evitar arbitrariedades. La interoperabilidad logística debe acelerarse mediante la integración digital entre aduanas, puertos, operadores y autoridades fiscales con el fin de reducir tiempos y costos. La capacitación y la gobernanza requieren inversión sostenida para formar al personal y establecer marcos que regulen el uso de inteligencia artificial y la protección de datos. Además, parte de la recaudación adicional debería destinarse a infraestructura logística, programas de apoyo a exportadores y modernización portuaria para maximizar el impacto productivo. Finalmente, es necesario diseñar mecanismos de asistencia técnica y financiera que permitan a las PYMES aprovechar la facilitación y acceder a mercados externos.

La DGA, pues, avanza hacia una aduana más eficiente, digital y orientada a la competitividad, un progreso que puede transformar costos, tiempos y expectativas de inversión. Para que ese potencial se materialice en desarrollo productivo real, las mejoras tecnológicas deben acompañarse de gobernanza, transparencia y políticas públicas que vinculen recaudación con inversión estratégica. Solo así la modernización aduanera dejará de ser un logro técnico para convertirse en palanca de crecimiento inclusivo y sostenido para la República Dominicana.

@GuasábaraEditor