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Gobierno protege a los hogares y las mipymes: congela el GLP y el gas natural y destina RD$1,770.65 millones para amortiguar el alza de los combustibles

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El Gobierno dominicano mantiene congelados los precios del GLP y del gas natural y destina RD$1,770.65 millones en subsidios a los combustibles durante la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026. Con esta medida protege a los hogares y a las mipymes ante las alzas internacionales que provoca el conflicto en Medio Oriente.

Con este nuevo aporte, el Plan Anticrisis supera los RD$35,541 millones. Es un esfuerzo fiscal que ya rebasa el de 2022 y que protege la mesa de las familias, la economía de los pequeños negocios y la estabilidad del país ante la crisis energética que provoca el conflicto en Medio Oriente.

Santo Domingo, D.N. – La cocina de los hogares dominicanos y el fogón de los pequeños negocios seguirán protegidos. El Gobierno dominicano mantiene congelados los precios del gas licuado de petróleo (GLP) y del gas natural, y destina RD$1,770.65 millones en subsidios a los combustibles para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026, informó el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).

Con esta decisión, las amas de casa, los colmados, los comedores, los puestos de comida y miles de mipymes que dependen del gas para producir y vender no tendrán nuevos aumentos en uno de sus principales costos. Así se protege el ingreso familiar y la actividad de los emprendedores en todo el territorio nacional.

Un escudo frente a la crisis internacional

El subsidio responde a la continua alza de los precios internacionales de los productos refinados. Esa alza es consecuencia del conflicto en Medio Oriente y de las limitaciones para navegar por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Esta semana el barril de gasolina rondó los US$160, el de gasoil regular los US$180 y el de gasoil premium los US$206. Estos precios afectan de forma directa a la República Dominicana, que importa combustibles ya refinados y no petróleo crudo.

Sin la intervención del Estado, los dominicanos pagarían en cada galón el costo completo de la crisis. Por eso, el Gobierno aplicó solo ajustes moderados: la gasolina premium sube RD$3.00, la gasolina regular RD$2.00, el gasoil óptimo RD$4.00 y el gasoil regular RD$3.00. Son ajustes muy por debajo del subsidio que el Estado absorbe por galón. Buscan mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas y la estabilidad económica, dos condiciones necesarias para seguir protegiendo a la población.

Un compromiso fiscal que ya supera al de 2022

Hasta la fecha, el Gobierno ha destinado más de RD$35,541 millones a través del Plan Anticrisis para aliviar el impacto de las alzas en el bolsillo de los dominicanos. Esa cifra ya supera los recursos que el Estado invirtió en 2022 para frenar la inflación que provocó el inicio de la guerra en Ucrania. El monto confirma que proteger a las familias es una prioridad de la gestión pública.

El presidente Luis Abinader llevó esta preocupación a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. El pasado miércoles pidió que se reduzca la tensión del conflicto y que se garantice la libre navegación. Advirtió que esta situación encarece la energía y los combustibles, sobre todo en economías importadoras como la dominicana.

Lo que el Estado paga por cada galón

Esta semana el Gobierno asume por cada galón que consumen los dominicanos:

RD$30.49 en el GLP
RD$45.81 en la gasolina premium
RD$69.32 en la gasolina regular
RD$111.21 en el gasoil regular
RD$117.21 en el gasoil óptimo

El subsidio al gasoil ayuda a contener los costos del transporte de carga y de pasajeros y de la distribución de alimentos. Esto frena el impacto de la crisis en los precios de la canasta básica.

Por otra parte, bajan de precio el avtur (RD$8.41), el kerosene (RD$4.60), el fuel oil #6 (RD$1.66) y el fuel oil 1%S (RD$4.08).

Precios oficiales del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026

Para esta semana, el MICM dispone que los combustibles se vendan a los siguientes precios:

Gasolina Premium: RD$353.10 por galón, sube RD$3.00.
Gasolina Regular: RD$317.50 por galón, sube RD$2.00.
Gasoil Regular: RD$270.80 por galón, sube RD$3.00.
Gasoil Óptimo: RD$306.10 por galón, sube RD$4.00.
Avtur: RD$336.99 por galón, baja RD$8.41.
Kerosene: RD$383.70 por galón, baja RD$4.60.
Fuel Oil #6: RD$176.72 por galón, baja RD$1.66.
Fuel Oil 1%S: RD$210.39 por galón, baja RD$4.08.
Gas Licuado de Petróleo (GLP): RD$135.20 por galón, sin variación.
Gas Natural: RD$43.97 por m³, sin variación.

La tasa de cambio promedio de la semana es de RD$59.38 por dólar, según las publicaciones diarias del Banco Central de la República Dominicana.

Gobierno protege a los hogares y las mipymes: congela el GLP y el gas natural y destina RD$1,770.65 millones para amortiguar el alza de los combustibles

Opinión | El precio de la estabilidad: lo que el Estado dominicano paga para que la guerra en Irán no llegue completa a la mesa de las familias

Con más de RD$35,541 millones en subsidios en lo que va de 2026, el Gobierno amortigua la peor crisis de combustibles refinados de la historia moderna. Entender ese sacrificio fiscal, y también sus límites, se ha vuelto un ejercicio de madurez ciudadana.

Cada viernes, el anuncio de los precios de los combustibles se lee en la República Dominicana como un veredicto. Detrás de la cifra que aparece en la bomba hay otra que casi nadie mira: lo que el Estado paga para que ese precio no sea mucho más alto. Esta semana el Gobierno destina RD$1,770.65 millones en subsidios. Con eso, el acumulado del Plan Anticrisis supera los RD$35,541 millones, más de lo que se invirtió en 2022 para contener el golpe inflacionario de la guerra en Ucrania.

Para entender esa cifra hay que entender la naturaleza de la crisis. Desde que estalló el conflicto entre Estados Unidos e Irán, el 28 de febrero, Teherán controla el estrecho de Ormuz: exige permisos y cobra tasas de tránsito a los buques. El 9 de septiembre la Guardia Revolucionaria atacó más de una docena de embarcaciones y amplió su zona de exclusión marítima, lo que devolvió el Brent por encima de los 100 dólares. A esto se sumó un segundo cuello de botella: el avance de los hutíes hacia Bab el-Mandeb. Según S&P, ningún superpetrolero había cruzado ese estrecho desde el 9 de septiembre, y la Agencia Internacional de Energía advierte que la normalización de los flujos desde Medio Oriente podría retrasarse hasta 2027.

El problema de fondo no está en el pozo, sino en la refinería. A comienzos de septiembre, el margen de refinación del diésel alcanzó un récord cercano a 108 dólares por barril. El indicador que mide el margen combinado de gasolina y diésel se ubicó el 22 de septiembre en US$73.12, muy cerca de su máximo histórico de 2022 y casi cuatro veces su mediana desde 2006. Reuters informó que los inventarios de diésel en Estados Unidos cayeron al nivel más bajo para esta época del año desde que existen registros, en 1982, y que la escasez global difícilmente cederá antes de 2027. Por eso, calcular los precios a partir del «barril de petróleo» ya no sirve. El país no importa crudo: importa gasolina y gasoil terminados, que hoy cotizan en niveles históricos.

Las cifras oficiales muestran el tamaño de esa brecha. Desde el inicio del conflicto, el barril de gasolina premium refinada pasó de US$91.69 a US$161.92, y el de gasoil óptimo de US$104.31 a más de US$220.58. Son alzas de alrededor de 77% y 111%. En febrero, el galón de gasolina premium se vendía a RD$290.10, el de gasoil óptimo a RD$242.10 y el de GLP a RD$137.20. Hoy cuestan RD$353.10, RD$306.10 y RD$135.20. Mientras el producto refinado se duplicó en los mercados, en la bomba dominicana los aumentos rondan entre 22% y 26%. El GLP, combustible de las cocinas, los colmados y los comedores populares, cuesta hoy menos que antes de la guerra. Esa diferencia es el subsidio, y tiene rostro: son las amas de casa y las mipymes.

El detalle por galón hace el argumento todavía más claro. Esta semana el Estado absorbe RD$117.21 por cada galón de gasoil óptimo y RD$111.21 por el de gasoil regular. Sin esa intervención, el galón de gasoil óptimo costaría unos RD$423, y cerca de 28% de su costo lo está pagando el fisco. El reajuste de RD$4.00 que se aplica ahora equivale a menos del 4% de lo que el Estado asume por ese mismo galón. El gasoil mueve el transporte de carga y de pasajeros y la distribución de alimentos. Contener su precio es, en la práctica, contener el costo de la canasta básica.

Ese escudo tiene un costo fiscal que conviene decir sin rodeos. En mayo, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, reconoció que la partida original para subsidios ya se había agotado y que hubo que tomar recursos de otras partidas. También advirtió que el país tiene cierto margen para ampliar el déficit, pero no para llevarlo a niveles de 6% o 7% del PIB. El Presupuesto Reformulado 2026 fijó un déficit de RD$280,575.3 millones. Se apoya en la Ley 30-26, de medidas pro-crecimiento y de mitigación de la crisis internacional. La presión se ve en toda la economía: en el primer semestre, las importaciones de derivados del petróleo aumentaron 29.82%, la inflación interanual llegó a 5.67% en junio y el subsidio a fertilizantes subió a RD$1,061 millones.

Por eso los reajustes graduales son una decisión responsable, no una contradicción. Díaz recordó que en 2008 el Estado pudo ampliar el déficit en cuatro puntos del PIB porque sus finanzas partían del equilibrio. Hoy el colchón es menor. Un congelamiento indefinido que deje sin recursos al Tesoro no protege a nadie: se traduce en tasas de interés más altas, presión sobre la moneda y menos inversión social. El congelamiento de 90 días anunciado el 13 de junio ya venció. Aun así, el Gobierno decidió mantenerlo para el GLP y el gas natural, y concentró el alivio donde más pesa en el presupuesto de los hogares. Esa es la diferencia entre gastar y administrar una crisis.

La respuesta no se ha quedado en lo doméstico. Ante la 81.ª Asamblea General de la ONU, el presidente Luis Abinader lo resumió así: «Mi país importa la totalidad de los combustibles que consume: no fijamos esos precios». Por eso pidió desescalada, libertad de navegación y una solución diplomática. Los mercados confirmaron la lógica de ese llamado. Bastó que un funcionario iraní planteara la reapertura de Ormuz en siete días para que el Brent perdiera los 100 dólares. La diplomacia, en este contexto, también es política energética.

Queda una tarea pendiente para la sociedad y para el Estado. El debate sobre si conviene focalizar el subsidio en los hogares de menores ingresos, en lugar de mantenerlo universal, es legítimo. Esa discusión debe acompañarse de más transporte público eficiente, reservas estratégicas y una transición energética más rápida. No se trata de cuestionar el esfuerzo, sino de hacerlo más sostenible frente a crisis que, según todos los pronósticos, no terminarán pronto.

La estabilidad no es gratuita. La paga el Tesoro con los impuestos de todos, y cada peso del subsidio es un peso que se deja de invertir en escuelas, hospitales o carreteras. Reconocerlo no significa resignarse, sino entender lo que está en juego. En medio de una guerra a miles de kilómetros, la República Dominicana ha decidido que el costo de la crisis no caiga completo sobre la mesa de sus familias. Ese es el sacrificio fiscal que merece ser comprendido.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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