30.º Encuesta Grupo ACD Media | 49.5% Califica como negativa la situación del país | PARTE 1
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30.º Encuesta Grupo ACD Media | 29.1% Votaría por el PRM si hoy fueran las elecciones | PARTE 2
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30.º Encuesta Grupo ACD Media | 49% Estaría dispuesto a votar por un influencer | PARTE 3
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Encuesta de ACD Media refleja amplio respaldo ciudadano al nuevo Código Penal
Estudio revela alto nivel de conocimiento sobre la reforma penal y un sólido apoyo a la tipificación del feminicidio, el sicariato y los delitos tecnológicos
Santo Domingo, R.D.. El nuevo Código Penal cuenta con un amplio respaldo de la ciudadanía dominicana, especialmente por el fortalecimiento de las sanciones y la incorporación de figuras delictivas asociadas a nuevas formas de criminalidad. Así lo revela la más reciente Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media, según la cual el 72.2 % de los encuestados valora positivamente los cambios introducidos, frente a un 24.1 % que mantiene una opinión desfavorable.
El estudio también evidencia la importancia que la población otorga a la modernización del marco jurídico nacional. Un 75.6 % de los consultados considera muy importante que la República Dominicana disponga de un Código Penal actualizado, adaptado a los desafíos contemporáneos en materia de seguridad, justicia y protección de derechos.
La investigación fue realizada entre el 8 y el 11 de agosto de 2026, mediante 1,200 entrevistas distribuidas en todo el territorio nacional, con un nivel de confianza del 95 %. Los resultados muestran además un elevado nivel de conocimiento sobre la entrada en vigencia de la normativa, ya que el 69.3 % afirmó estar informado de que el nuevo Código comenzó a aplicarse el pasado 5 de agosto, mientras que el 30.5 % indicó desconocer este hecho.
Fuerte respaldo a disposiciones prioritarias
Los mayores niveles de aprobación se concentran en medidas vinculadas a delitos que generan una alta preocupación social. El 85.2 % de los ciudadanos considera muy importante el reconocimiento del feminicidio y la violencia contra las mujeres como delitos específicos, constituyéndose en uno de los aspectos mejor valorados de la reforma.
Asimismo, el 82.6 % otorga gran importancia a la penalización del sicariato y del reclutamiento de menores para actividades delictivas, mientras que el 82.2 % respalda el endurecimiento de las sanciones por corrupción y uso indebido de fondos públicos. De igual forma, el 78.1 % considera muy relevante el aumento de las penas por asesinato.
Respuesta a los desafíos de la era digital
La encuesta también refleja un amplio respaldo a las disposiciones orientadas a combatir delitos asociados al entorno digital. El 73.8 % de los consultados considera muy importante la tipificación de conductas cometidas a través de internet, incluyendo el acoso y las estafas en línea.
De igual manera, el 75.4 % valora positivamente la penalización de la difusión de fotografías o videos privados sin consentimiento, una práctica que ha cobrado notoriedad con el avance de las tecnologías de comunicación y el uso masivo de redes sociales.
Una demanda ciudadana por mayor protección
Los hallazgos de la encuesta sugieren que la percepción favorable hacia el nuevo Código Penal va más allá de una evaluación técnica o jurídica de sus disposiciones. Los resultados reflejan una demanda ciudadana clara por un sistema de justicia que responda con mayor firmeza frente a la violencia, la corrupción y las nuevas modalidades delictivas.
En conjunto, las cifras apuntan a que una amplia mayoría de la población identifica la reforma penal como una herramienta necesaria para fortalecer la seguridad ciudadana, actualizar el marco legal del país y ofrecer respuestas más efectivas a los desafíos contemporáneos en materia de convivencia y protección social.
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Encuesta de ACD Media: Abinader mantiene mayoría de aprobación, mientras el gabinete recibe valoración desfavorable
Estudio refleja respaldo personal al presidente, pero evidencia mayores retos de percepción para su equipo de gobierno y una ciudadanía cautelosa sobre el futuro del país
Santo Domingo, R.D.. El presidente Luis Abinader mantiene una mayoría estrecha de aprobación ciudadana, aunque la percepción del desempeño de su equipo de gobierno muestra niveles de respaldo significativamente más bajos, de acuerdo con los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media.
El estudio revela que el 51.3 % de los encuestados aprueba la gestión del Gobierno, mientras que un 47 % la desaprueba. En cuanto a la evaluación específica del jefe de Estado, el 50.2 % valora positivamente su desempeño, frente a un 48.2 % que lo califica de manera negativa.
Los resultados describen un escenario político caracterizado por márgenes estrechos y una opinión pública dividida respecto al desempeño gubernamental. Aunque el mandatario conserva una valoración favorable, las diferencias entre aprobación y desaprobación reflejan un contexto de evaluación cada vez más competitivo y exigente.
La encuesta fue realizada entre el 8 y el 11 de agosto de 2026, con una muestra nacional de 1,200 personas y un nivel de confianza del 95 %. El levantamiento de los datos se efectuó antes de los cambios anunciados posteriormente en el tren gubernamental.
Gabinete registra niveles de aprobación inferiores
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la diferencia entre la valoración del presidente y la de los funcionarios que integran su administración.
Mientras el mandatario obtiene una evaluación positiva de 50.2 %, el trabajo del gabinete alcanza apenas 42.7 % de valoración favorable, frente a 53.5 % de opiniones negativas. Esta diferencia de 7.5 puntos porcentuales sugiere que la imagen del presidente mantiene niveles de respaldo superiores a los registrados por su equipo de gobierno.
Los datos indican que una parte importante de la ciudadanía distingue entre la figura presidencial y la gestión de los distintos organismos e instituciones públicas, otorgando al mandatario una valoración más favorable que la recibida por el conjunto de sus funcionarios.
Atributos personales refuerzan la percepción del mandatario
La investigación también explora la percepción comparativa de los ciudadanos sobre los presidentes más recientes del país. En ese contexto, Luis Abinader ocupa el primer lugar en atributos vinculados a la confianza y la integridad.
El 35.9 % de los consultados lo identifica como el presidente más honesto, mientras que el 35.1 % considera que es el más preocupado por las necesidades de la población. Asimismo, un 34.6 % lo señala como la figura que inspira mayor confianza.
No obstante, la encuesta refleja que otros expresidentes continúan liderando en áreas específicas. Leonel Fernández encabeza la percepción sobre preparación académica y capacidad técnica, con un 46.9 %, mientras que Danilo Medina obtiene la mayor valoración en materia de eficiencia gubernamental, con un 36.5 %.
Este conjunto de resultados sugiere que, pese a los desafíos asociados a la gestión gubernamental, el presidente conserva atributos personales que continúan siendo reconocidos por una parte significativa de la ciudadanía.
Conocimiento y evaluación de los funcionarios
El estudio también pone de manifiesto diferencias importantes en los niveles de conocimiento público de los integrantes del gabinete.
Faride Raful y David Collado figuran entre los funcionarios con mayor nivel de reconocimiento ciudadano, siendo identificados por aproximadamente ocho de cada diez entrevistados. En contraste, varios miembros de la administración presentan niveles de conocimiento considerablemente más bajos.
En la evaluación individual realizada mediante una escala de uno a diez, Juan Manuel Méndez obtuvo la puntuación más alta con 7.77, seguido por David Collado con 6.93 y Kelvin Cruz con 6.82. En el extremo opuesto aparecen Roberto Ángel Salcedo con 2.60 y Faride Raful con 3.90.
Ciudadanía dividida sobre la situación nacional
La encuesta muestra además una percepción equilibrada sobre la situación actual del país. Un 48.7 % de los encuestados considera positiva la situación nacional, mientras que un 49.5 % la evalúa negativamente, reflejando una virtual paridad entre ambas posiciones.
Sin embargo, el panorama cambia al analizar las expectativas de cara al futuro. Apenas el 18.7 % estima que la situación mejorará en los próximos meses, mientras que 36.6 % considera que empeorará y 42.3 % entiende que permanecerá igual.
Estos resultados evidencian un clima de cautela entre los ciudadanos y sugieren que las expectativas sobre el desempeño futuro del país representan uno de los principales desafíos para la gestión gubernamental.
Ficha técnica
Encuesta Nacional de Opinión Pública ACD Media
- Tamaño de muestra: 1,200 personas
- Cobertura: Nacional
- Fecha de levantamiento: Del 8 al 11 de agosto de 2026
- Nivel de confianza: 95 %
La investigación dibuja un escenario en el que el presidente Luis Abinader conserva una mayoría de aprobación y fortalezas en atributos vinculados a la confianza y la honestidad, mientras que el gabinete enfrenta mayores desafíos de valoración pública. Asimismo, los resultados muestran una ciudadanía dividida respecto al presente y más cautelosa en sus expectativas sobre el futuro del país.
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David Collado y Carolina Mejía se disputan las preferencias entre los miembros del PRM
Indocumentados que fueron apresados en operativo.
Santo Domingo, RD.-. El 59.9 por ciento de los miembros del Partido Revolucionario Moderno (PRM) expresa simpatías por David Collado para ser el candidato presidencial por la organización para los comicios de 2028. NoticiasRepública Dominicana
Así se desprende de los resultados de la encuesta ACD Media, que fue realizada durante los días del 8 al 11 de agosto, con una muestra de 1,200 entrevistados.
Entre los simpatizantes del PRM, Carolina Mejía figura en el segundo lugar, con el apoyo del 20.5 por ciento.
La vicepresidenta Raquel Peña se encuentra en el tercer lugar entre los aspirantes presidenciales dentro del PRM, con el 6.5 por ciento.
En el cuarto lugar figura Guido Gómez Mazara, con las preferenciales del 3.7 por ciento entre los miembros del PRM.
Posteriormente, sigue Wellington Arnaud, con el 2.8 por ciento entre los miembros de su partido.
Mientras, el 2.2 por ciento simpatiza por una candidatura presidencial de Tony Peña Guaba.
David Collado concita apoyo del 39.9 por ciento de población para los comicios de 2028
Santo Domingo, RD.-. David Collado, ministro de Turismo, se mantiene puntero entre los aspirantes presidenciales del Partido Revolucionario Moderno con proyección a las elecciones de 2020, con un amplio margen por encima de la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía.
En la encuesta de ACD Media, que fue publicada este lunes con 1,200 entrevistados, se indica que David Collado cuenta con el 39.9 por ciento de apoyo para los venideros comicios.
El 5.2 por ciento de la población votaría por una candidatura presentada por la vicepresidenta Raquel Peña.
También el 5.2 por ciento lo haría por Guido Gómez Mazara, actual presidente del Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (Indotel), el 1.7 por ciento simpatiza por Wellington Arnaud, director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillado (Inapa), mientras que el 1.4 por ciento apoya a Tony Peña Guaba.
En tanto, el 22.1 por ciento expresa que no votaría por ninguno de esos aspirantes presidenciales del PRM.
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La República Dominicana ante el espejo de la incertidumbre
La trigésima encuesta de ACD Media revela una sociedad dividida sobre el presente, desconfiada del futuro y dispuesta a reconsiderar sus lealtades políticas, mientras exige seguridad, justicia, eficiencia institucional y resultados públicos que pueda percibir en su vida cotidiana.
La trigésima Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media no debería interpretarse únicamente como una medición coyuntural de simpatías partidarias, aprobación gubernamental o posicionamiento de dirigentes. Sus resultados componen una radiografía más compleja: la de una sociedad que reconoce determinados avances, pero que permanece dividida sobre la situación nacional, mira el futuro con incertidumbre y comienza a cuestionar los canales tradicionales de representación política.
El dato que mejor resume ese estado de ánimo es el 49.5 % que califica negativamente la situación del país, frente a un 48.7 % que la considera positiva. La diferencia es mínima, pero políticamente significativa. No describe un rechazo generalizado ni una aceptación confortable, sino una nación partida casi exactamente en dos mitades. Dentro de la valoración negativa, el 35.3 % considera mala la situación y el 14.2 % la califica como muy mala; entre quienes mantienen una visión favorable, el 34.8 % la entiende como buena y el 13.9 % como muy buena.
Una división tan estrecha obliga a evitar tanto el triunfalismo como el catastrofismo. El Gobierno no se encuentra ante una sociedad unánimemente adversa, pero tampoco dispone de una base de satisfacción suficientemente amplia como para ignorar las señales de desgaste. La lectura responsable es que existe una franja considerable de ciudadanos cuya evaluación puede modificarse según su experiencia con el empleo, los ingresos, los servicios públicos, la seguridad, el costo de la vida y la capacidad de las instituciones para responder a sus necesidades.
La dimensión más delicada no está necesariamente en la fotografía del presente, sino en las expectativas. De acuerdo con la divulgación de los resultados, el 51 % mantiene una perspectiva negativa sobre los meses siguientes, mientras el 47.8 % expresa una visión favorable. Dentro de esa distribución, apenas el 18.7 % espera que el país esté mejor. Cuando una sociedad pierde confianza en la posibilidad de avanzar, el desafío institucional deja de ser exclusivamente administrativo y comienza a convertirse en un problema de credibilidad pública.
La esperanza constituye un activo político, económico y social. Las personas consumen, invierten, estudian, emprenden y planifican dependiendo parcialmente de lo que esperan del futuro. Si la ciudadanía percibe que sus esfuerzos no producirán movilidad social, estabilidad o mejores oportunidades, aumenta la frustración y se debilita la confianza en las instituciones. Por esa razón, gobernar no consiste solamente en ejecutar presupuestos, inaugurar obras o exhibir indicadores generales. También implica conseguir que los avances nacionales se traduzcan en mejoras reconocibles dentro de los hogares.
La encuesta muestra, al mismo tiempo, que la ciudadanía es capaz de distinguir entre la valoración del país, el desempeño gubernamental, la imagen presidencial y el trabajo de los funcionarios. La aprobación del Gobierno se sitúa en 51.3 %, frente a un 47 % de desaprobación, mientras la evaluación positiva del presidente Luis Abinader alcanza el 50.2 %. El gabinete, en cambio, registra una valoración favorable de 42.7 % y una negativa de 53.5 %, de acuerdo con los datos suministrados sobre el estudio.
Esa distancia indica que el presidente conserva un capital personal que no se transfiere automáticamente a todo su equipo. Sin embargo, tampoco debería interpretarse como una garantía indefinida de estabilidad política. Cuando la figura presidencial debe compensar persistentemente las deficiencias atribuidas a la administración, su liderazgo deja de ser únicamente una fortaleza y comienza a funcionar como el principal amortiguador del desgaste gubernamental. El reto consiste en lograr que la confianza depositada en la máxima autoridad se convierta en eficiencia institucional, coordinación del gabinete y resultados verificables.
La población, además, parece evaluar favorablemente las decisiones que responden a preocupaciones concretas. El 72.2 % valora positivamente los cambios introducidos por el nuevo Código Penal y el 75.6 % considera muy importante que el país disponga de una legislación penal actualizada. El reconocimiento del feminicidio y la violencia contra las mujeres recibe una importancia elevada para el 85.2 %, mientras la penalización del sicariato y del reclutamiento de menores alcanza 82.6 %, y el endurecimiento de las sanciones por corrupción y uso indebido de fondos públicos obtiene 82.2 %.
Estos porcentajes revelan que la ciudadanía no se limita a expresar malestar. También identifica prioridades. Reclama mayor protección frente a la violencia, consecuencias más firmes para la corrupción y respuestas jurídicas adecuadas ante modalidades delictivas surgidas en el entorno digital. La aceptación de una reforma específica puede coexistir con una evaluación crítica de la situación general porque las personas no juzgan la realidad como un bloque indivisible. Reconocen una medida que consideran correcta y, simultáneamente, demandan mejores resultados en otros ámbitos.
Otro dato particularmente revelador es que el 49 % estaría dispuesto a votar por un influenciador digital ante la frustración con los partidos y los gobiernos. La cifra no debe reducirse a una anécdota sobre redes sociales. Expresa una transformación de la intermediación política: casi la mitad de la población estaría abierta a sustituir las credenciales partidarias tradicionales por la cercanía comunicativa, la notoriedad digital o la percepción de autenticidad.
Esto no significa que toda persona con una comunidad digital posea preparación para gobernar. La popularidad no sustituye el conocimiento del Estado, la capacidad administrativa, la integridad ni la comprensión de las políticas públicas. Pero el fenómeno tampoco puede ser ridiculizado. Su crecimiento evidencia que los partidos han perdido parte de su capacidad para representar aspiraciones, procesar demandas y producir liderazgos creíbles. Allí donde las organizaciones políticas dejan un vacío, las plataformas digitales construyen una relación directa, emocional y aparentemente menos distante.
El hecho de que el 29.1 % manifieste que votaría por el Partido Revolucionario Moderno si las elecciones se celebraran en el momento del estudio también debe examinarse dentro de ese escenario fragmentado. Más importante que proclamar ganadores anticipados es reconocer que ninguna organización debería confundir una ventaja relativa con una mayoría social consolidada. Las preferencias electorales obtenidas dos años antes de las elecciones de 2028 representan una orientación provisional, no una sentencia definitiva.
La encuesta fue levantada entre el 8 y el 11 de agosto de 2026, con una muestra de 1,200 personas, cobertura nacional y un nivel de confianza reportado del 95 %. La distribución territorial incluyó las regiones metropolitana, norte, sur y este, según la presentación divulgada por ACD Media. Como toda investigación de opinión, sus resultados corresponden al momento del levantamiento y deben interpretarse considerando la formulación de las preguntas, los universos consultados y las diferencias entre población general, simpatizantes partidarios y segmentos específicos.
La verdadera advertencia de esta trigésima encuesta no reside en que una organización política ocupe el primer lugar, que una figura encabece determinadas preferencias o que el mandatario conserve una aprobación estrecha. Su mensaje más profundo es que la República Dominicana atraviesa una etapa de expectativas contenidas. La ciudadanía no parece cerrada al reconocimiento de los avances, pero exige que la estabilidad macroeconómica, las reformas legales y las decisiones gubernamentales produzcan seguridad, bienestar y oportunidades tangibles.
Recuperar la confianza en el futuro requerirá más que comunicación política. Exigirá políticas públicas capaces de reducir la distancia entre los indicadores nacionales y la experiencia cotidiana, un gabinete evaluado por resultados, partidos que democraticen sus procesos internos y liderazgos dispuestos a rendir cuentas. La República Dominicana que aparece en esta encuesta no es una nación resignada. Es una sociedad vigilante, dividida y cada vez más exigente, que todavía reconoce aciertos, pero que ya no concede respaldos incondicionales./
Enfoque editorial aplicado
El editorial integra los principales resultados sin presentar la encuesta como pronóstico electoral definitivo. También diferencia aprobación presidencial, desempeño gubernamental, valoración del gabinete, intención de voto y disposición a respaldar figuras digitales, evitando comparaciones improcedentes entre universos distintos.
















